La cadena de valor textil e indumentaria en la Argentina transita un complejo escenario económico signado por más de dos años consecutivos de caída en su actividad.
Según el reporte de coyuntura publicado por la Fundación Protejer, el sector presenta descensos profundos en todos sus eslabones, en un marco general donde “la industria manufacturera registró en mayo 2026 una caída del -5,6% interanual” y la producción textil específica “mostró una de las contracciones más profundas de todo el entramado fabril”, con una baja del 26,2% respecto al mismo mes del año anterior.
Capacidad ociosa récord y contracción de la actividad
El desplome en los niveles de fabricación dejó indicadores preocupantes en la utilización del equipamiento productivo. En mayo de 2026, la utilización de la capacidad instalada en el rubro textil se ubicó en un 42,2%, convirtiéndose en “el nivel más bajo de toda la industria manufacturera”.
En términos concretos, la entidad remarcó que «entre 6 de cada 10 máquinas textiles permanecen paradas en las fábricas», evidenciando un marcado contraste con el ciclo de inversiones y modernización tecnológica registrado entre 2021 y 2023.
Esta dinámica responde principalmente a la debilidad del mercado interno. La pérdida del poder adquisitivo de los salarios y el incremento en el costo de los servicios básicos reorientaron el presupuesto familiar hacia gastos esenciales, provocando que la vestimenta deje de ser una prioridad.
Apertura comercial e incremento de productos terminados
En paralelo, la estructura del comercio exterior experimentó una transformación relevante. Mientras que históricamente la demanda interna se abastecía en partes iguales por producción nacional e importaciones, en el escenario actual “las importaciones ya explican cerca del 70% del mercado, desplazando por completo a la fabricación local”.
Si bien las compras externas globales bajaron un 18% en el primer semestre de 2026, se registró un aumento significativo en el ingreso de bienes finales: las cantidades de indumentaria subieron un 66% y las confecciones un 38%. La Fundación Protejer advirtió que la mercadería extranjera está ingresando a “sus mínimos valores USD/kilo históricos”, al tiempo que las plataformas de comercio internacional y el régimen puerta a puerta «operan bajo condiciones de competencia desleal».
Destrucción de empleo y cierre masivo de empresas
El impacto de esta recesión prolongada se refleja directamente en las variables de empleo y tejido empresarial. Entre diciembre de 2023 y abril de 2026, la cadena sufrió una pérdida del 21,3% de sus puestos de trabajo registrados.
El informe detalla que “de los 81.425 puestos de trabajo perdidos en la industria manufacturera, 25.682 correspondieron al sector textil, indumentaria y calzado”, lo que representa más del 30% del total industrial. Además, en ese mismo período se registró el cierre de 942 empresas del sector con alcance federal.