El Banco Central fijó reglas para préstamos en dólares

El Banco Central fijó un nuevo esquema regulatorio que habilitará préstamos en dólares a firmas no exportadoras, estableciendo un tope del 15% sobre los depósitos para resguardar la solvencia del sistema financiero.

El Banco Central evitó intervenir ante la suba del dólar. Foto: NA.

El Banco Central de la República Argentina adecuó el marco regulatorio para permitir que el sistema financiero otorgue préstamos en moneda extranjera a empresas que no generan divisas. La medida, coordinada con la modificación del artículo 23 del Decreto 905/02 impulsada por el Ministerio de Economía, busca volcar unos 5.800 millones de dólares al crédito privado para dinamizar la actividad productiva.

Hasta este cambio normativo, las entidades financieras solo podían prestar depósitos en dólares a compañías exportadoras o a proveedores con garantías en moneda dura.

Con el nuevo régimen, los bancos quedarán habilitados a financiar a cualquier persona jurídica, aunque las operaciones que no encuadren en los destinos tradicionales no podrán superar, en conjunto, el 15% de los depósitos en moneda extranjera de cada institución.

Para mitigar los riesgos derivados del descalce de monedas —situación en la que un tomador se endeuda en dólares pero genera ingresos en pesos—, la autoridad monetaria dispuso requisitos macroprudenciales más estrictos.

Las financiaciones otorgadas bajo esta modalidad computarán 1,25 veces para los límites de exposición crediticia y requerirán una exigencia de capital mínimo del 125% respecto de los préstamos habituales. Asimismo, los bancos deberán evaluar la capacidad de pago de los deudores ante diversos escenarios de fluctuación del tipo de cambio.

Las empresas que accedan a estas líneas de crédito deberán liquidar las divisas en el Mercado Libre de Cambios y transformarlas en moneda nacional. Según explicaron las autoridades económicas, el objetivo es ofrecer financiamiento a tasas más competitivas que las del mercado en pesos para sectores de la economía real, como la construcción y la industria automotriz, en un contexto donde los depósitos en dólares del sistema financiero superaron los 40.000 millones de dólares.

El esquema propuesto busca equilibrar la expansión del crédito interno con la preservación de la solvencia bancaria. El impacto de la medida dependerá de la disposición de las empresas sin ingresos en divisas para asumir compromisos en moneda extranjera y de la prudencia de los bancos al evaluar el riesgo cambiario de sus clientes en el mediano plazo.

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