La urgencia de la Casa Rosada y el viraje pragmático
El destacado editorialista, Claudio Jacquelin, expone la reacción de la Casa Rosada ante el cambio del clima social y el reimpulso de la oposición, motivados por la recesión sostenida, los errores de gestión y la aceleración de la inflación (que alcanzó el 2,1% en julio). Para detener la pérdida de confianza de los mercados y del “círculo rojo”, el Gabinete activó una estrategia de contención: la cumbre de Diego Santilli con gobernadores en Misiones, el anuncio del ministro Luis Caputo para flexibilizar créditos en dólares a no exportadores y la reapertura de negociaciones con el PRO.
Al respecto, el editorialista resalta la toma de conciencia del oficialismo respecto a la fragilidad política y parlamentaria:
“Necesitamos recuperar gobernabilidad y despejar pronto el horizonte electoral un poco, que se enrareció antes de tiempo. Al menos, desde la construcción política, ya que en lo económico todavía no va a haber mejoras… Eso espanta a los mercados y nos complica todavía más”.
La sumisión del PRO y el pragmatismo de Karina Milei
Para recomponer alianzas en el Congreso tras severas derrotas legislativas, Karina Milei relegó sus diferencias personales con Mauricio Macri para acercar posiciones. El envío de Fernando de Andreis y Cristian Ritondo como emisarios evidenció la dependencia del macrismo del andador oficialista para asegurar su supervivencia y blindar su bastión en la Ciudad de Buenos Aires. Pese a las intenciones de diferenciación promovidas por Hernán Lacunza o Jorge Macri, el propio fundador del espacio supeditó su partido a la estrategia libertaria bajo la premisa unificadora de evitar el retorno del peronismo.
Un peronismo fragmentado pero al acecho
En contraposición, el panperonismo reaccionó ante la debilidad oficialista buscando reordenarse con vistas a 2027, aunque mostrando profundas contradicciones ideológicas y alianzas estrambóticas (como la reaparición de Máximo Kirchner junto a Guillermo Moreno o la sumatoria de Santiago Cúneo al espacio de Axel Kicillof). Jacquelin concluye que, ante una Argentina pendular donde los viejos fantasmas opositores resurgen frente a la pérdida de paciencia social, el gobierno de Javier Milei está forzado a dar certezas políticas urgentes para sostener su programa económico.