En una operación sin precedentes realizada en aguas internacionales, la Marina salvadoreña logró decomisar un cargamento de 6,6 toneladas de cocaína, valuado en aproximadamente 165 millones de dólares. El operativo tuvo lugar a más de 700 kilómetros de la línea costera, donde efectivos militares interceptaron una nave de apoyo de gran envergadura identificada como FMS EAGLE. Nayib Bukele resaltó la complejidad de la misión, que requirió la intervención de buzos especializados para localizar el estupefaciente escondido en los depósitos de equilibrio de la embarcación, la cual ahora pasará a formar parte de los activos del Estado.
Durante el procedimiento fueron capturados diez individuos de distintas nacionalidades, incluyendo ciudadanos de Colombia, Nicaragua, Panamá y Ecuador, quienes integraban la dotación del buque interceptado. A través de sus plataformas digitales, el mandatario aprovechó para celebrar el éxito de la misión con comentarios sarcásticos hacia las organizaciones criminales, reafirmando su postura de tolerancia cero. Este hallazgo se suma a una serie de incautaciones millonarias que han marcado el inicio del año, consolidando la estrategia de control territorial y marítimo que impulsa la administración central en su lucha contra las redes transnacionales de tráfico de sustancias.
Paralelamente al anuncio del decomiso, se produjo una fuerte controversia diplomática con las nuevas autoridades de seguridad de Honduras. Bukele cuestionó duramente el enfoque garantista del país vecino, sosteniendo que priorizar el bienestar de los delincuentes solo derivará en un incremento de la violencia. Mientras las organizaciones internacionales mantienen su lupa sobre los métodos del gobierno salvadoreño, el presidente defendió su modelo de mano dura, vinculando la eficacia de operativos como el del FMS EAGLE con la libertad de acción que le otorgan las normativas de excepción vigentes en su nación.