Detox digital: el nuevo desafío terapéutico para la salud mental adolescente

Especialistas en psiquiatría y psicología advierten que la dependencia excesiva de las pantallas actúa como una adicción conductual. Recomiendan estrategias de “limpieza”, autorregulación y dejar el dispositivo fuera del dormitorio para combatir la ansiedad y los trastornos del sueño.

El celular dejó de ser un simple accesorio para convertirse en un actor central en las sesiones de terapia adolescente. Casos como el de Lola, una joven de 17 años que debe guardar su teléfono en un cajón para evitar el “reflejo” de mirarlo, ilustran una realidad creciente: la necesidad de un detox digital como parte de tratamientos por ansiedad, trastornos de la alimentación y problemas de conducta.

Para la psiquiatra infantojuvenil Juana Poulisis, el abordaje no debe ser la prohibición absoluta, sino un trabajo reflexivo. “Salvo casos extremos, no se opta por sacar el aparato, sino por un autoregistro de qué le pasa al joven con esa exposición”, explica. El objetivo es que el adolescente identifique por sí mismo qué aplicaciones incrementan su malestar y aprenda a desinstalarlas temporalmente, especialmente durante períodos de exámenes o crisis.

Pantallas y salud mental: la evidencia científica

La comunidad médica coincide en que las redes sociales y plataformas de juego estimulan centros cerebrales de manera similar a las toxicomanías. Según Liliana Mato, especialista en trastornos de la alimentación, las pantallas actúan como amplificadores de síntomas:

  • Ansiedad y sueño: La luz y el estímulo constante alteran los ciclos circadianos. Se recomienda dejar el equipo fuera de la habitación.

  • Imagen corporal: Las redes refuerzan modelos hegemónicos, agravando cuadros de bulimia y anorexia.

  • Adicciones conductuales: Los juegos y el “scroll” infinito generan un alivio inmediato pero adictivo.

Estrategias de regulación

Desde la neuropsicología, Diego Herrera propone que, en lugar de un “apagón” total, se entrene el control inhibitorio. Dado que la zona del cerebro encargada de regular los impulsos madura recién cerca de los 28 años, los adolescentes son biológicamente más vulnerables.

Una técnica recomendada es el Método Pomodoro:

  1. Estudiar o realizar una tarea focalizada durante 20 a 25 minutos.

  2. Utilizar el celular como “premio” o gratificación durante solo 5 o 10 minutos.

  3. Volver a bloquear el dispositivo y retomar la tarea.

Este entrenamiento en funciones ejecutivas busca que el joven aprenda a “variar el volumen” de su consumo digital en lugar de simplemente apagar la radio. Sin embargo, en casos de ludopatía o patologías graves, los especialistas indican que un detox profundo —que puede incluir la suspensión total por una semana— es vital para recuperar el contacto con la realidad y las actividades físicas.

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