Último Primer Día: escuelas de CABA no dejarán entrar a estudiantes alcoholizados

El Ministerio de Educación porteño dispuso que los estudiantes que lleguen en condiciones inapropiadas a los establecimientos escolares serán retirados y se les computará la falta.

El inicio del ciclo lectivo para los estudiantes del último año de secundaria suele estar marcado por el ya tradicional “Último Primer Día” (UPD). Sin embargo, lo que comenzó como un festejo de reencuentro se ha transformado, en muchos casos, en una jornada de excesos que pone en alerta al sistema educativo.

Ante este escenario, el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires ha tomado una postura firme: los estudiantes que se presenten en condiciones inapropiadas no podrán permanecer en los establecimientos.

A través de una nueva resolución, la cartera educativa busca regular una celebración que, si bien es popular entre los jóvenes, “no forma parte de la agenda escolar”.

La normativa es clara: cualquier alumno que presente un “evidente estado de intoxicación alcohólica”, comportamientos violentos o posea sustancias prohibidas, será apartado del grupo y su inasistencia será contabilizada.

Un protocolo de resguardo y responsabilidad

La medida no solo implica la prohibición de ingreso, sino que establece un protocolo de actuación para los directivos. Ante una situación de riesgo, la prioridad es el cuidado del menor.

Según el documento oficial, las autoridades deberán “resguardar al estudiante en un espacio adecuado y seguro dentro de la escuela, bajo supervisión de un adulto responsable hasta que se presente la madre, padre o adulto responsable”. Además, en casos de emergencia médica, se dará intervención inmediata al SAME.

El objetivo central es evitar que los jóvenes pongan en riesgo su integridad física y el clima institucional. La campaña denominada “El último primer día empieza en la escuela” intenta concientizar sobre los peligros de las reuniones nocturnas sin descanso y el consumo desmedido de alcohol.

El llamado a la comunidad

La ministra de Educación de la Ciudad, Mercedes Miguel, enfatizó la importancia del compromiso colectivo para que este ritual no termine en tragedia. Al respecto, señaló: “Son más de 33.400 estudiantes de quinto y sexto año de escuelas secundarias de gestión estatal y privada a los que queremos cuidar. Es una responsabilidad de todos. Estudiantes, familias, escuela”.

Para las autoridades, el foco debe volver a la esencia de la celebración. Miguel concluyó que «hay maneras muy lindas y saludables de celebrar el último primer día. Que sea un día de reencuentro y alegría para todos». Con esta resolución, se busca garantizar que el inicio del fin de una etapa sea recordado por el compañerismo y no por incidentes evitables.

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