El hallazgo y el proceso de identificación
Las identificaciones fueron posibles gracias a excavaciones realizadas entre septiembre y noviembre del año pasado en la zona de Loma del Torito, un área dentro del predio militar de La Calera contiguo a La Perla. Un elemento clave fue el acceso a fotografías aéreas de 1979 que mostraban alteraciones en el terreno, analizadas por el Equipo de Geología Forense de la Universidad Nacional de Río Cuarto.
El fiscal Facundo Trotta expresó su satisfacción por el resultado. “Finalmente los familiares podrán recuperar los restos de sus seres queridos. Es una noticia que nos alienta a seguir buscando”, afirmó en declaraciones a este diario.
La Perla: la maquinaria del horror
La Perla funcionó como centro clandestino entre 1976 y 1978, bajo la órbita del Destacamento de Inteligencia 141 del Tercer Cuerpo de Ejército, comandado por Luciano Benjamín Menéndez. Según investigaciones del Archivo Provincial de la Memoria, entre 2.200 y 2.500 personas estuvieron secuestradas allí. La gran mayoría permanece desaparecida.
A diferencia de otros centros clandestinos donde predominaron los vuelos de la muerte, en La Perla el método de exterminio fueron los enterramientos clandestinos. Así lo confirmaron testimonios de sobrevivientes, declaraciones de militares ante la justicia y el trabajo de los peritos forenses en las excavaciones.
La búsqueda continúa
El abogado querellante Ramiro Fresneda subrayó el alcance del hallazgo. “La desaparición de personas es un delito que se continúa cometiendo y, a 50 años del golpe, es una responsabilidad inexorable del Estado seguir buscando”, sostuvo. La perspectiva para este año es que el EAAF profundice las excavaciones en todo el terreno de Loma del Torito, siguiendo nuevas hipótesis surgidas del análisis de documentación y testimonios.
Desde el EAAF remarcaron la importancia de que las familias de personas desaparecidas actualicen sus datos de contacto para poder ser notificadas ante futuros resultados.