La puericultura, definida por la Real Academia Española como el cuidado del niño durante sus primeros años, ha evolucionado hasta convertirse en una disciplina interdisciplinaria clave en el sistema de salud. En Argentina, estas profesionales trabajan junto a obstetras y pediatras para brindar información, seguridad y contención en un período de alta vulnerabilidad. El acompañamiento suele iniciarse en el embarazo, permitiendo derribar mitos y preparar el entorno familiar para los desafíos de la crianza.
El impacto directo en la lactancia materna
Uno de los pilares del trabajo de la puericultora es el fomento de la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses. Según datos de la ENaLac 2022, solo el 53,2% de los bebés argentinos menores de seis meses accede a esta recomendación de la OMS. El asesoramiento profesional es vital para superar obstáculos como el dolor en el acople o la errónea creencia de que la producción de leche depende del tamaño de los pechos o de factores hereditarios.
La “Hora de Oro”: El contacto piel a piel inmediato tras el parto favorece el inicio del amamantamiento.
Prevención de enfermedades: La lactancia reduce la mortalidad neonatal y protege contra infecciones gastrointestinales.
Salud materna: Amamantar favorece la recuperación posparto y disminuye el riesgo de cáncer de mama y ovario.
Vínculo afectivo: La puericultora promueve el contacto físico constante, fundamental para el desarrollo cognitivo del bebé.
Desafíos actuales: trabajo y bienestar emocional
La reincorporación laboral es una de las principales causas de abandono prematuro de la lactancia. Ante esto, las especialistas asesoran en el armado de stocks de leche y el uso del sacaleches, permitiendo que la vuelta al trabajo no signifique el fin de la alimentación natural. Sin embargo, su rol trasciende lo biológico; la puericultora actúa como una red de contención ante sentimientos de culpa o frustración cuando la lactancia no es posible o no es la opción elegida por la familia.
El enfoque moderno de la puericultura pone el foco en el bienestar emocional del binomio madre-bebé. Ya sea a través de la lactancia natural o el uso de fórmula, lo primordial es que el momento de la alimentación sea un espacio de encuentro y respeto. En un contexto donde casi la mitad de los lactantes no recibe los nutrientes recomendados, la presencia de estas profesionales en los equipos de salud se vuelve una herramienta indispensable para la salud pública.