El origen presidencial de una oblea centenaria

En 1905, la viuda de Bagley lanzó las primeras obleas argentinas bajo el nombre “Mitre”. Rebautizadas “Ópera” en 1908 tras la inauguración del Teatro Colón, estas galletitas centenarias mantienen hoy su liderazgo con casi el 40% del mercado nacional.

La historia de la industria alimentaria argentina guarda un capítulo fascinante sobre la evolución de sus marcas más icónicas. Tras el deceso de Melville Sewell Bagley en 1880, su viuda, Juana Hamilton, asumió el liderazgo de la firma y transformó el catálogo de productos. En 1905, la empresa introdujo una novedad absoluta en el mercado local: la primera oblea con relleno fabricada en el país. Curiosamente, este lanzamiento se realizó bajo la denominación de “Mitre”, en honor al antiguo jefe de Estado, quien autorizó personalmente el uso de su apellido para identificar estas galletitas poco antes de fallecer.

Del homenaje político a la elegancia del Teatro Colón

El nombre original tuvo una vida corta, ya que en 1908 la compañía decidió dar un giro hacia la sofisticación. La reapertura del Teatro Colón en su ubicación actual sobre la Avenida 9 de Julio se convirtió en el evento cultural del año, y Hamilton aprovechó la oportunidad para rebautizar las obleas como “Ópera”. Esta decisión no solo buscaba modernizar el producto, sino también emular el estilo de refinadas galletas europeas que se consumían durante la hora del té. Aquella transición coincidió con un período de auge para la producción nacional, favorecida por medidas arancelarias que limitaron la entrada de artículos importados desde el Reino Unido.

Vigencia y liderazgo en el mercado moderno

A casi doce décadas de su creación, las Ópera se han consolidado como un elemento fundamental de la identidad gastronómica de los argentinos. Según directivos de la firma, el secreto de su permanencia reside en haber preservado su ligereza y el sabor característico de su crema a través de los años. Aunque inicialmente se producían en el histórico edificio de Barracas, actualmente su fabricación se centraliza en la ciudad de Salto. Los datos de mercado de 2025 confirman que la marca retiene casi el 40% de participación en su segmento, demostrando una vigencia que atraviesa múltiples generaciones de consumidores.

Transformaciones corporativas y expansión regional

La estructura empresarial detrás de estas obleas también ha experimentado cambios profundos. En la década de 1990, la histórica fábrica pasó a manos del grupo Danone, lo que derivó en el cierre de la sede original de la calle Montes de Oca. Posteriormente, en 2005, se concretó una alianza estratégica con el Grupo Arcor para formar Bagley Latinoamérica. Esta unión permitió que productos nacidos en el siglo XIX se integren a una red que hoy opera cerca de cincuenta plantas industriales y exporta a más de cien naciones, manteniendo vivo un legado que comenzó como un simple tributo a un presidente.

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