El sector agroindustrial y el transporte de cargas manifestaron su preocupación ante el reciente ajuste en el precio del gasoil. La suba coincidió con el inicio de la cosecha de soja y maíz, un periodo de alta demanda estacional donde el combustible representa uno de los principales costos directos para la maquinaria y el traslado de granos hacia los puertos agroexportadores.
Presión sobre los márgenes productivos
La Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA) informó este martes que el incremento representa un gasto adicional de hasta 5.000 pesos por hectárea.
Este cálculo impactó especialmente en los planteos de maíz temprano, que abarca una superficie de 7 millones de hectáreas y requiere un uso intensivo de tractores para las labores de recolección.
Paralelamente, la Federación Agraria Argentina (FAA) señaló que la situación es crítica en el sur de Buenos Aires y el Cordón Norte de Santa Fe. En estas regiones, las lluvias recientes demoraron la trilla de soja, lo que obligó a los productores a reprogramar la logística bajo un nuevo esquema de precios que no estaba contemplado al inicio de la campaña.
Logística y transporte en riesgo
La Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) alertó que el aumento del insumo básico incrementó un 10% los gastos operativos en rutas troncales como la RN9 y la RN12.
Según empresarios del sector, el precio del gasoil en estaciones de servicio de la firma YPF superó los 1.200 pesos por litro en el interior del país, equiparándose al valor del tipo de cambio oficial.
El presidente de una cámara de transporte chaqueña detalló que un flete entre Buenos Aires y Rosario sumó 15.000 pesos extras solo en concepto de combustible durante la última semana. Esta variación dificulta el cumplimiento de los contratos cerrados previamente con las terminales exportadoras, que operan con tarifas fijadas con antelación.