Entró con un estuche de guitarra: el crudo relato de una madre sobre la tragedia en Santa Fe

María José, madre de una alumna de la Escuela N°40, detalló cómo un estudiante de tercer año ingresó armado y desató el caos. “Mi hija me llamó llorando desesperada”, afirmó tras el ataque que dejó un muerto.

El exterior de la Escuela N° 40 de San Cristóbal, Santa Fe, muestra su fachada principal con puertas amarillas y está rodeada de frondosos árboles.
El exterior de la Escuela N° 40 de San Cristóbal, Santa Fe, muestra su fachada principal con puertas amarillas y está rodeada de frondosos árboles.

La masacre escolar en San Cristóbal, Santa Fe, tiene un componente escalofriante: la premeditación. Según el testimonio de los padres de la Escuela N°40 Mariano Moreno, el agresor utilizó su afición por la música para camuflar el arma. “Entró con el arma metida dentro de un estuche de una guitarra”, reveló María José, madre de una estudiante de cuarto año.

Cronología del horror según los testigos

HoraSuceso reportado por padres
07:15Ingreso del alumno con el estuche de guitarra
07:30Llamados desesperados de alumnos a sus familias
07:45Evacuación masiva por patios y ventanas

“Había chicos corriendo para todos lados”

El relato de María José describe una escena de guerra en plena mañana de lunes. La mujer recibió el llamado de su hija a las 07:30, quien le pedía auxilio mientras escapaba por la parte trasera del edificio. Al llegar a las inmediaciones, la madre se encontró con un caos generalizado de adolescentes en estado de shock.

“En mi desesperación, vi a los chicos a las dos o tres cuadras corriendo para todos lados, con cara de perdidos”, relató conmovida. La magnitud del ataque fue tal que los alumnos no solo usaron las puertas, sino que saltaron alambrados y ventanas para ponerse a resguardo de los disparos que retumbaban en el patio interno.

El perfil del atacante: “Un chico tranquilo”

Lo que más angustia a las familias es que no hubo señales de alerta previas. Silvana, otra madre de la institución, coincidió en que el joven “llevó el arma camuflada porque él practicaba guitarra”, lo que evitó cualquier sospecha de los directivos al ingresar.

Según los testimonios recolectados en la puerta del colegio de puertas amarillas, el agresor era considerado un alumno “muy tranquilo” y sin mala conducta. Sin embargo, el desenlace fue fatal: un estudiante muerto y una comunidad educativa quebrada que hoy se pregunta cómo un estuche de música se convirtió en un elemento de muerte.

El impacto en los sobrevivientes

La situación postraumática ya se hace sentir en los hogares de San Cristóbal. “Mi nena llegó diciendo que un chico entró con un arma y que le iba a disparar a todo un curso”, sentenció Silvana. La Justicia ahora investiga la procedencia del arma y la responsabilidad de los adultos a cargo del menor.

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