Muerte de anestesista destapa red de fiestas con fentanilo

Fentanilo, propofol y bombas de infusión fueron secuestrados en el domicilio de un residente del Hospital Rivadavia hallado muerto. Investigan al Hospital Italiano por el presunto desvío de fármacos para fiestas clandestinas y sedación recreativa remunerada.

Investigan red de "viajes controlados" tras muerte de un anestesista. Foto: Web.

Una investigación judicial por narcotráfico y ejercicio ilegal de la medicina conmociona al sistema de salud porteño. El caso se originó en febrero de 2026, tras el hallazgo del cuerpo de H.S., un médico residente de anestesiología del Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia. Los peritos confirmaron que el deceso se produjo por una sobredosis de propofol y fentanilo, fármacos de uso estrictamente hospitalario.

En el domicilio del profesional, la policía secuestró una bomba de infusión, dispositivo electrónico diseñado para administrar dosis exactas de medicación intravenosa. Este hallazgo resultó determinante para los investigadores, ya que el uso de esta tecnología fuera de un quirófano o unidad de terapia intensiva indica la realización de procedimientos médicos clandestinos.

El rastro de los fármacos

La trazabilidad de las ampollas encontradas permitió establecer que los sedantes pertenecían al lote de suministros del Hospital Italiano de Buenos Aires. Ante este vínculo, la institución privada inició un sumario administrativo y radicó la denuncia penal correspondiente. La auditoría interna derivó en la identificación de un médico anestesiólogo, de apellido Boveri, y una residente como presuntos responsables de la sustracción de insumos.

Desde el Hospital Italiano informaron que se adoptaron medidas disciplinarias y los profesionales fueron apartados. Por su parte, la gobernación de la Ciudad de Buenos Aires aclaró que no se registraron faltantes de inventario en la red de hospitales públicos.

Fiestas y sedación recreativa

La fiscalía analiza dos hipótesis sobre el tráfico de drogas robadas. La primera se centra en la organización de “viajes controlados”, donde se ofrecía relajación profunda inducida por fármacos bajo supuesta supervisión profesional.

La segunda línea investigativa indaga sobre reuniones sociales privadas denominadas “Propo fest” o “Fiesta del propofol”. En estos encuentros se habrían utilizado los anestésicos con fines recreativos y sexuales. Testimonios sugieren que el acceso a estas sustancias facilitó consumos problemáticos dentro del personal sanitario.

Riesgos de la anestesia sin control

El propofol y el fentanilo son agentes farmacológicos de alta potencia. Mientras el primero es un sedante, el segundo es un opioide sintético para el manejo del dolor. Según el médico toxicólogo Francisco Dadic, la administración de estas sustancias requiere monitoreo de signos vitales y un respirador mecánico.

Fuera del entorno clínico, la depresión respiratoria es el riesgo principal, pudiendo derivar en un paro cardiorrespiratorio letal. La causa judicial continúa con el peritaje de teléfonos móviles para determinar el alcance de esta red de servicios de riesgo extremo.

El suceso plantea un interrogante sobre la efectividad de los controles internos en el manejo de estupefacientes y la custodia de fármacos críticos en instituciones de alta complejidad.

 

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