De la UBA a la Luna: el satélite argentino que se une a la NASA

Estudiantes y docentes de la UBA desarrollaron Atenea, un microsatélite que participará en la misión Artemis II. Es el único proyecto latinoamericano seleccionado por la NASA para orbitar a una distancia récord de 72.000 kilómetros para medir la radiación espacial.

La Universidad de Buenos Aires (UBA) marcó un hito histórico en la carrera espacial argentina. El satélite Atenea, diseñado íntegramente por la Facultad de Ingeniería, fue integrado a la próxima misión lunar de la NASA tras superar rigurosos controles de riesgo y seguridad internacional.

  • Tecnología: Formato CubeSat de 12 unidades (20x20x30 cm).

  • Altitud récord: Orbitará a 72.000 kilómetros, el doble que un satélite convencional.

  • Exclusividad: Argentina es el único representante de la región en esta fase de Artemis.

Este desarrollo no es solo un logro académico, sino una pieza clave para la seguridad de futuras misiones humanas. El dispositivo evaluará cómo la radiación extrema afecta la electrónica y los sistemas de posicionamiento GPS a distancias nunca antes transitadas por tecnología nacional.

Un hito para la ciencia latinoamericana

La selección de Atenea por parte de la NASA comenzó a gestarse en 2023, tras la visita del director del organismo, Bill Nelson, a la Argentina. En una competencia global, el proyecto de la UBA logró imponerse frente a propuestas de diversos países, quedando solo junto a Corea del Sur, Alemania y Arabia Saudita.

Franco Spadachini, subdirector del proyecto ASTAR, explicó que el satélite es similar a una “caja de zapatos” en tamaño, pero con una potencia de recolección de datos crítica. La información será bajada en tiempo real por la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales) cuando el satélite pase por estaciones locales.

El proyecto se institucionalizó para que no sea solo un trabajo de investigadores consagrados, sino una plataforma de formación para estudiantes. El objetivo es que los alumnos participen en el diseño, ensayo de motores y prueba de materiales, garantizando el recambio generacional en la industria aeroespacial.

El desafío del financiamiento público

A pesar del éxito internacional, las autoridades de la UBA advirtieron sobre las dificultades económicas que atraviesa la investigación. El decano Alejandro Martínez señaló que el desarrollo se realizó “a pulmón”, utilizando laboratorios propios pero dependiendo de fondos de terceros y privados para insumos críticos.

La situación presupuestaria de las universidades nacionales pone en duda la continuidad de proyectos de esta magnitud. Según Martínez, la fuga de investigadores y las renuncias de docentes por bajos salarios son el principal riesgo para que Argentina mantenga su lugar de privilegio en la agenda espacial global.

El lanzamiento desde Cabo Cañaveral está sujeto a condiciones meteorológicas, pero la comunidad científica ya lo vive como una victoria. El seguimiento del despegue y las novedades de la misión se realizarán a través de los canales oficiales del proyecto @astar_aeroespacial para toda la comunidad educativa.

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