EL LADO B DEL VESTUARIO: LA INSÓLITA Y POLÉMICA RUTINA DE BRIAN SARMIENTO QUE SE VOLVIÓ VIRAL

Facundo Parra, excompañero del volante en All Boys, ventiló intimidades sobre las costumbres del santafesino antes de entrenar. Entre cigarrillos y puertas abiertas, la anécdota expone el choque entre el “folclore” desenfadado y la disciplina profesional en el fútbol argentino

Brian Sarmiento besó a Danelik en Gran Hermano. Foto: captura de pantalla.

En el fútbol, el vestuario es un recinto sagrado donde rigen códigos propios, pero a veces, lo que sucede tras esas puertas cerradas trasciende y deja boquiabiertos a los hinchas. Esta vez, el protagonista de una anécdota tan bizarra como polémica es Brian Sarmiento. El exjugador, conocido por su alta exposición mediática y su reciente paso por la casa de Gran Hermano, fue el blanco de las revelaciones de su excompañero en All Boys, Facundo Parra.

Durante una entrevista en el programa de streaming Cuerpo Técnico, Parra no se guardó nada al ser consultado sobre las costumbres de Sarmiento durante el ciclo que compartieron en 2020. “Es el peor ejemplo que puede haber”, disparó el delantero con una mezcla de risa e indignación, antes de relatar una rutina que calificó de “delincuente”.

Según el relato de Parra, Sarmiento rompía con cualquier norma de convivencia básica en el club de Floresta. “Entraba, se cambiaba lejos del baño y pasaba en bolas con un pucho (cigarrillo) en la boca. Se sentaba y garcaba con la puerta abierta”, detalló el atacante, ante la mirada incrédula de los conductores.

La incomodidad de Parra radicaba, principalmente, en el mensaje que esto transmitía a las divisiones inferiores que a veces compartían espacio: “Yo miraba eso y decía: ‘No puede ser real’. Le decía ‘Brian, por favor, hay chicos acá’”. Para el ex Independiente y Chacarita, la actitud de Sarmiento rompía con el profesionalismo que se espera de un referente en un plantel de ascenso.

La defensa de Sarmiento: “Que aprendan”

Fiel a su estilo provocador y sin filtros, Brian Sarmiento no solo no desmintió la anécdota, sino que la utilizó para reivindicar su forma de vivir el deporte. “Que aprendan”, replicó el santafesino, argumentando que sus excentricidades en la previa no afectaban su rendimiento.

“¿Sabés lo que pasaba? Que después yo iba al entrenamiento y era el primero entrenando. Después iba al partido y era el primero que quería ganar”, se defendió el volante. Para Sarmiento, su compromiso con el resultado final justificaba sus métodos, por más desagradables que resultaran para sus pares.

La anécdota reabre un debate eterno en el “Mundo Fútbol”: ¿hasta qué punto se pueden tolerar las conductas disruptivas de los “distintos” si luego rinden en la cancha? En un fútbol cada vez más profesionalizado y bajo la lupa de las redes sociales, el estilo de Sarmiento parece quedar como un resabio de un folclore que, para muchos, ya no tiene lugar.

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