El gobierno de la primera ministra, Sanae Takaichi, aprobó este martes una reconfiguración drástica de las directrices operativas de los Tres Principios sobre la Transferencia de Equipos de Defensa. Esta decisión elimina las cinco categorías que, desde 2014, restringían las exportaciones únicamente a suministros no bélicos como equipos de rescate, vigilancia y desminado.
A partir de esta revisión, las empresas niponas podrán comercializar armamento con capacidad letal y destructiva, incluidos aviones de combate y destructores. El Consejo de Seguridad Nacional evaluará cada solicitud bajo criterios estrictos, priorizando a las 17 naciones con las que Tokio mantiene acuerdos de cooperación, entre las que figuran Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Filipinas.
Un nuevo paradigma industrial
La administración de Takaichi argumentó que ningún país puede garantizar su seguridad de forma aislada. La reforma pretende generar economías de escala para contratistas como Mitsubishi Heavy Industries, que durante décadas dependieron exclusivamente de los pedidos limitados de las Fuerzas de Autodefensa.
El ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, destacó que la apertura del mercado exterior permitirá mantener una capacidad productiva superior y reducir los costos unitarios.
Este fortalecimiento industrial se considera vital para garantizar el suministro militar en caso de una emergencia regional. Paralelamente, la medida responde a la necesidad de aliados en Europa y Asia de diversificar sus proveedores ante la presión que las guerras en Ucrania y Oriente Medio ejercen sobre la producción estadounidense.