Maxi López íntimo: “A veces el orgullo hay que hacerlo un bollito y metérselo…”

Tras 21 años en el exterior, el ex futbolista se instaló en el país, triunfa en los medios y revela cómo logró sanar la relación con Wanda Nara por el bien de sus tres hijos.

Después de dos décadas recorriendo las ligas más importantes del mundo, Maximiliano Gastón López decidió que era hora de volver a casa. Pero no regresó solo como un ex futbolista; lo hizo como la gran revelación mediática de 2025 y 2026.

Tras su paso por MasterChef Celebrity, donde se ganó el cariño del público, hoy se asienta como figura de Telefe con su streaming “Anda pa allá” y prepara su propio reality show mientras calienta motores para la cobertura del Mundial 2026.

El fin de una batalla de 12 años

Uno de los puntos más sensibles de la entrevista brindada a Infobae fue la reconstrucción del tiempo perdido. Maxi confesó que atravesó entre 10 y 12 años de una situación judicial y familiar extrema con Wanda Nara.

“Me perdí un montón de cosas, no porque quise, pero no podía. Fue una lucha durante un montón de años que gracias a Dios la pude resolver”, explicó.

Para lograrlo, tuvo que aplicar una enseñanza que le dejó su padre (a quien perdió a los 12 años): “A veces el orgullo hay que hacerlo un bollito y metérselo…”.

Esa madurez fue la que le permitió dejar atrás el enojo y buscar la proximidad con sus hijos, quienes hoy, según sus propias palabras, “se quieren venir a vivir todos conmigo”.

Wanda Nara: De la toxicidad a la complicidad

Sobre su mediática relación con la madre de sus tres hijos mayores, López sorprendió al hablar de la complicidad recuperada. Aunque reconoció que durante años el vínculo fue “recontra tóxico”, hoy ambos han logrado priorizar la familia.

  • El cambio de chip: Maxi admite que hoy trabajan como un equipo de “papá y mamá”.

  • La esencia: Asegura que la complicidad que se ve hoy en redes es la misma que tenían cuando se conocieron de jóvenes, antes de que los conflictos externos dinamitaran el matrimonio.

Daniela, el cable a tierra

Si hay alguien a quien Maxi le atribuye su paz actual es a su esposa, Daniela, con quien comparte su vida hace 12 años y tiene dos hijos pequeños. Ella fue quien lo acompañó en los años de “tristeza y llanto”, y quien le pidió que dejara de filtrarle los problemas para ser parte real de su vida.

Hoy, lejos de las noches de “joda” de sus primeros años en Europa, Maxi disfruta de una rutina familiar tranquila en su casa recién escriturada. Entre el streaming, los proyectos audiovisuales y la crianza, el hombre que antes cruzaba de vereda al ver una cámara, hoy parece haber encontrado su lugar definitivo bajo los focos, pero con el corazón en orden.

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