Falleció Ramiro Agulla, un referente de la publicidad nacional

Considerado una de las mentes más influyentes y transgresoras del marketing y la política, su deceso marca el fin de una era dorada para la creatividad en el país.

El mundo de la comunicación, la publicidad y el marketing político en la Argentina está de luto. Este jueves 9 de julio se conoció la triste noticia del fallecimiento de Ramiro Agulla, considerado como uno de los publicitarios más influyentes, vanguardistas y disruptivos de la década de los noventa.

Su deceso marca el cierre de una época dorada para la creatividad local, un terreno que Agulla transformó para siempre gracias a su audacia, su mirada irónica y una capacidad inigualable para leer el pulso de la sociedad.

La era de oro de Agulla & Baccetti

Junto a su histórico socio Carlos Baccetti, Ramiro fundó la agencia Agulla & Baccetti, un verdadero faro creativo que rompió los moldes tradicionales de la industria a finales del siglo pasado. La dupla revolucionó la pantalla chica local con comerciales que pasaron a formar parte directa de la cultura popular e identitaria del país.

La agencia no solo acumuló prestigiosos premios en festivales internacionales como Cannes, sino que logró el hito más complejo de la profesión: que las personas repitieran los diálogos de sus anuncios en el día a día.

Entre sus creaciones más icónicas y recordadas se destaca la inolvidable campaña “La llama que llama” para la empresa Telecom, un suceso del humor y el ingenio que cruzó fronteras.

También dejaron su sello imborrable en piezas publicitarias para grandes marcas como Renault Clio, Quilmes y Coca-Cola, redefiniendo por completo la estética y el lenguaje audiovisual de la época.

El marketing político y el spot que hizo historia

Agulla no limitó su genialidad al sector corporativo; su desembarco en el marketing político generó un quiebre absoluto en las estrategias de campaña en la Argentina. Para el creativo, la política requería la misma dosis de verdad descarnada que cualquier producto de consumo masivo. Bajo esa premisa, se convirtió en el cerebro detrás del recordado spot electoral de Fernando de la Rúa en 1999.

En aquel histórico anuncio audiovisual, el candidato presidencial pronunciaba una frase que quedó grabada para siempre en la memoria colectiva del país: “Dicen que soy aburrido…”, para luego contrastar de forma brillante esa característica personal con la promesa de honestidad, gestión y solidez institucional.

A lo largo de las décadas siguientes, Agulla continuaría asesorando a diversas figuras de peso del arco político nacional, imponiendo siempre su sello contracultural.

Un legado de transgresión obligatorio

La partida de Ramiro Agulla genera un profundo eco en la comunidad de realizadores y creativos, quienes recuerdan su figura como la de un “provocador incorregible”. Su obra, plasmada en cientos de horas de televisión y slogans memorables, continuará siendo materia de estudio obligatorio para las futuras generaciones de la comunicación argentina.

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