La baja cobertura de vacunación infantil en la Argentina encendió las alarmas en el sector de la salud pública. Según advirtió la médica pediatra y especialista en inmunizaciones Romina Giurfo, el país ya no alcanza el 90% de cobertura en esquemas esenciales, una situación que incrementa de forma directa el riesgo de brotes e internaciones por enfermedades graves.
Puntos clave sobre la caída en la vacunación infantil:
Cobertura en baja: Argentina no alcanza el 90% de protección en dosis pediátricas esenciales.
Aumento de riesgos: reaparecen internaciones por afecciones prevenibles como la meningitis.
Mitos digitales: la desinformación en redes sociales afecta la aplicación de la triple viral.
Obligatoriedad legal: la Ley 27.491 ratifica el acceso gratuito y el deber de inmunizar.
El deterioro en las tasas de inmunización constituye un fenómeno que se profundizó tras la pandemia de COVID-19 y que continúa agravándose año a año. La combinación de barreras en el acceso a los centros de salud, la escasez de campañas públicas de concientización y la proliferación de noticias falsas erosionaron la adherencia de las familias al calendario nacional de vacunación.
Desinformación en redes sociales y el mito de la triple viral
Uno de los factores determinantes señalados por la especialista radica en el cambio de hábitos informativos de las familias jóvenes, quienes apelan con frecuencia a plataformas digitales para consultar sobre la salud de sus hijos. Esta dinámica facilita la rápida circulación de mitos infundados y datos sin sustento científico que generan temor infundado en los padres.
El caso más emblemático de desinformación impacta sobre la vacuna triple viral, asociada falsamente al autismo a partir de un estudio fraudulento publicado décadas atrás en Inglaterra por fines económicos. Pese a haber sido desmentido de forma categórica por la comunidad científica internacional, el mito persiste en redes sociales y motiva que muchas familias interrumpan o demoren su aplicación.
En la práctica médica cotidiana, esta reticencia provoca que niños mayores reciban únicamente las primeras dosis infantiles pero queden con el esquema incompleto. Como consecuencia, los menores pierden la protección inmunológica necesaria para afrontar patologías de alta severidad justo en las etapas de mayor exposición comunitaria.
Reaparición de patologías graves y el marco normativo
Frente a este escenario, los profesionales advierten sobre el regreso de enfermedades que se consideraban controladas, tales como la meningitis bacteriana, la difteria y la tos convulsa. La falta de cobertura adecuada se traduce en un incremento de internaciones pediátricas por neumonías severas y complicaciones respiratorias en lactantes y niños en edad escolar.
Asimismo, se enfatizó que la vacunación excede el cuidado individual para constituirse en un acto de responsabilidad comunitaria. Mantener elevadas las tasas de cobertura resulta indispensable para generar inmunidad colectiva, protegiendo a aquellos lactantes muy pequeños o pacientes inmunodeprimidos que aún no pueden recibir determinadas dosis en las aulas o guarderías.
Finalmente, la médica recordó que la Ley Nacional 27.491 establece que las vacunas son gratuitas, obligatorias y consideradas un bien social. Dicha normativa exige al Estado garantizar el suministro y acceso universal a las dosis, al tiempo que impone a los progenitores la obligación legal de mantener al día el carnet de sus hijos para resguardar su derecho superior a la salud.