El sistema financiero argentino enfrenta un severo obstáculo para reactivar el crédito a las familias debido al persistente nivel de morosidad. Un informe de la consultora 1816 reveló que la irregularidad alcanzó el 12,9%, impidiendo una pronta recuperación del financiamiento privado.
3,8 millones de personas se encuentran en la categoría de deudores “irrecuperables”.
3,7% del crédito total a hogares corresponde a deudas refinanciadas, una cifra récord.
$3,3 billones en préstamos fueron dados de baja por incobrabilidad en el sistema financiero.
Más de la mitad de los 5,9 millones de morosos están calificados en Situación 5 por el Banco Central. Esta condición de incobrabilidad absoluta frena el flujo crediticio, ya que los usuarios afectados quedan inhabilitados para acceder a nuevas líneas de financiamiento por varios meses.
El impacto de las refinanciaciones récord
Los planes de reestructuración alcanzaron niveles históricos al representar el 3,7% del total prestado a los hogares. Sin embargo, el saneamiento de las carteras resulta sumamente lento, ya que regularizar la situación crediticia puede demandar entre cinco y ocho meses de pagos consecutivos.
Desde las entidades financieras advierten cautela ante la imposibilidad de generar nuevo crédito de forma inmediata. Las herramientas de refinanciación permiten ordenar deudas vigentes, pero no logran impulsar una expansión directa en la masa de préstamos en pesos.
Tasas altas y racionamiento del crédito
Las elevadas tasas de interés actuaron como contrapeso para cubrir los cargos por incobrabilidad en los balances bancarios. Un reporte del Banco Provincia indicó que el sistema compensó $16,1 billones en pérdidas mediante el cobro de intereses netos aplicados a los préstamos personales.
El escenario actual proyecta un mayor racionamiento del crédito para los próximos meses. Analistas del mercado coinciden en que los bancos endurecerán sus condiciones, restringiendo el acceso al dinero para evitar mayores riesgos de impago en el contexto socioeconómico actual.