El extenso y desgastante conflicto en la emblemática fábrica de neumáticos comenzó a transitar lo que parece ser su etapa definitoria en los tribunales. Durante la mañana de este viernes, la Justicia de San Isidro dictaminó un fallo contundente ordenando el desalojo inmediato de todo el predio productivo.
Esta resolución favorable fue dictada por la Sala 2 de la Cámara de Apelaciones del mencionado distrito judicial. Los magistrados intervinientes decidieron dar lugar a un recurso legal presentado oportunamente por la propia empresa, con el objetivo de lograr la inmediata restitución del codiciado inmueble a sus legítimos dueños.
Para hacer efectiva esta medida de fuerza, el tribunal superior le solicitó formalmente al juez Esteban Rossignoli, titular del Juzgado de Garantías 4, que se encargue de coordinar y ejecutar todo el procedimiento de desalojo, garantizando el absoluto cumplimiento de los protocolos de seguridad correspondientes.
Los argumentos judiciales para la restitución
Al momento de fundamentar su veredicto final, la Cámara destacó que, durante estos prolongados meses de usurpación, no surgieron ningún tipo de avances que permitan destrabar definitivamente el conflicto gremial. A su vez, los magistrados recordaron que todas las instancias de conciliación previas establecidas por la ley ya llegaron a su fin.
Otro de los argumentos centrales expuestos en el texto judicial subraya que en la actualidad el conflicto es mantenido por un número de personas significativamente menor. Para reforzar esta postura, el tribunal valoró positivamente el hecho de que la compañía ya logró cerrar acuerdos indemnizatorios con 662 de los trabajadores despedidos.
Frente a esta notoria disminución de acatamiento a la huelga, el fallo catalogó a la toma como una “protesta erosionada por el paso del tiempo” y por la escasa cantidad de manifestantes activos. En consecuencia, el tribunal entendió claramente que esta medida extrema ha perdido por completo su virtud original de convertirse en un motor para la reapertura productiva.
Teniendo en cuenta este complejo escenario social y legal, los jueces plantearon que corresponde avanzar con firmeza en la devolución material de todo el predio industrial. Sin embargo, exigieron que la desocupación se lleve adelante extremando todas las medidas de cuidado necesarias para mitigar cualquier tipo de riesgo físico sobre las personas involucradas.
El origen de la crisis y el rechazo sindical
La empresa Fate, históricamente controlada por la familia Madanes Quintanilla y su importante socio brasileño Vipal, comunicó a principios de año el sorpresivo cierre definitivo de sus instalaciones. Esta enorme fábrica operaba ininterrumpidamente desde 1962 en la populosa localidad bonaerense de Virreyes.
La drástica decisión empresarial se tomó en medio de un contexto macroeconómico adverso, marcado por una fortísima caída interanual en las ventas de neumáticos a nivel nacional. Esta grave retracción del consumo ya había obligado a la compañía a reducir drásticamente su actividad de planta hasta operar apenas al 30% de su capacidad operativa.
Como consecuencia inmediata del cese total de operaciones, la histórica firma debió despedir a 920 de sus empleados y técnicos. Además de este duro golpe al empleo directo, la paralización afectó y desafectó profundamente a una inmensa cadena indirecta compuesta por distribuidores comerciales y cientos de proveedores.
Frente al inminente avance de las fuerzas de seguridad para efectivizar el desalojo, los líderes sindicales que mantienen la toma manifestaron su firme voluntad de resistir. A través de un breve pero tajante mensaje de advertencia, los principales referentes del conflicto plantearon públicamente: “De acá no nos movemos”.
Al mismo tiempo, el combativo Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (Sutna) catalogó a la resolución judicial como “aberrante”. A través de un encendido comunicado de prensa, el gremio convocó a todos los sectores laborales de la región a acercarse a la planta y redoblar masivamente la presencia en los portones.
Como parte de este plan de resistencia ante lo que consideran “semejante injusticia”, los organizadores de la toma anunciaron un abrazo solidario para intentar frenar a las autoridades. La tensa convocatoria está prevista para las 10 de la mañana, momento en el cual también brindarán una conferencia de prensa en los portones del establecimiento.