Misión histórica de SpaceX: el objetivo de alcanzar la órbita por primera vez

El megacohete diseñado por la empresa de Elon Musk buscará completar seis vueltas a la Tierra en un trayecto de 10 horas. El cronograma incluye la liberación de 26 satélites Starlink y amerizajes controlados, marcando un paso técnico insoslayable para los futuros viajes a la Luna.

El cohete Space Launch System con la nave Orión despegó desde el Centro Espacial Kennedy. Foto: NASA.

SpaceX puso en marcha este lunes una de las misiones más determinantes de su programa aeroespacial al concretar el lanzamiento del vuelo de prueba número 14 del Starship. Desde las instalaciones de Starbase, ubicadas en el sur de Texas, el megacohete despegó con una meta inédita que lo diferencia radicalmente de todos sus ensayos previos: lograr la inserción orbital de la nave. Tras 13 misiones enfocadas exclusivamente en trayectorias suborbitales de corta duración, la compañía fundada por Elon Musk busca demostrar que su vehículo insignia cuenta con la capacidad operativa y estructural necesaria para establecerse de manera estable en la órbita terrestre.

El imponente sistema de lanzamiento, que ostenta una altura total de 123 metros, comenzó su ascenso propulsado por los 33 motores Raptor integrados en su primera etapa. Durante los primeros minutos de vuelo, la estructura superó con éxito el denominado “Max Q”, el instante de máxima presión aerodinámica. Este es un punto crítico en el perfil de ascenso, ya que las fuerzas físicas ejercen la mayor tensión posible sobre el fuselaje metálico del cohete antes de que logre abandonar las capas más densas de la atmósfera terrestre.

La etapa superior del vehículo, bautizada técnicamente como Ship, tiene por delante un desafío superlativo. El plan de navegación estipula alcanzar una altitud aproximada de 275 kilómetros y acelerar de manera sostenida hasta rozar los 28.000 kilómetros por hora, la velocidad orbital indispensable para anular la caída libre. A diferencia de las pruebas anteriores, que apenas superaban la hora de duración desde el despegue hasta el retorno, esta misión se extenderá por casi 10 horas. Durante ese lapso, la nave deberá completar alrededor de seis órbitas alrededor del planeta antes de ejecutar un amerizaje controlado en el océano Pacífico, al oeste de las costas de Chile.

La fase más delicada de esta odisea está programada para los 25 minutos posteriores al despegue. Una vez concretada la separación del propulsor principal, la nave Ship evaluará sus parámetros de telemetría interna. La inserción orbital solo se completará mediante el encendido de los motores Raptor optimizados para el vacío si los sistemas confirman un estado de redundancia total. Esta estricta medida de seguridad impuesta por los ingenieros de SpaceX busca garantizar que el vehículo conserve la capacidad absoluta de desorbitar al final de la prueba, evitando el riesgo de que la estructura se convierta en un gigantesco desecho espacial sin posibilidad de retorno.

Más allá de probar la resistencia estructural y aerodinámica del cohete, el vuelo 14 tiene un propósito comercial clave: el despliegue espacial de 26 satélites Starlink V3. Esta nueva generación de dispositivos posee una capacidad de transmisión muy superior y está diseñada para integrarse de forma permanente a la constelación de internet global de la empresa. De este grupo, tres satélites cumplen una función de diagnóstico vital, ya que han sido equipados con cámaras orientadas hacia el exterior del Ship tras su liberación.

Su misión será capturar imágenes detalladas del escudo térmico de la nave. La protección contra las temperaturas extremas generadas durante el reingreso atmosférico sigue siendo uno de los mayores desafíos del programa. Para esta ocasión, la compañía rediseñó los sistemas de sujeción de las losetas térmicas, aplicando refuerzos en las zonas que evidenciaron vulnerabilidades o desprendimientos durante los aterrizajes de los vuelos anteriores.

Mientras la etapa superior navega por el espacio, el propulsor Super Heavy afrontará su propia maniobra de descenso. Tras separarse de la nave principal, este gigantesco cilindro metálico deberá frenar su caída libre y dirigirse hacia una zona de amerizaje predeterminada en aguas del Golfo de México. A diferencia de los espectaculares ensayos recientes, SpaceX decidió no intentar la captura del propulsor utilizando los brazos mecánicos de la torre “Mechazilla”. En su lugar, la empresa priorizó la evaluación de las actualizaciones de software y los nuevos componentes de filtrado en los motores, diseñados para aumentar la fiabilidad de los reencendidos durante el retorno.

El desenlace operativo de este vuelo no solo es crucial para Elon Musk, sino que es monitoreado de cerca por la NASA. El Starship ha sido seleccionado como el módulo de alunizaje oficial para las misiones Artemis. Sin embargo, para que la agencia gubernamental confíe en este diseño, SpaceX primero debe dominar la órbita terrestre baja, un paso previo e indispensable antes de intentar maniobras de extrema complejidad técnica en el futuro, como la transferencia de combustible en el espacio y el almacenamiento prolongado de propergoles.

Nota escrita por:

Esta nota se actualizó a las:

Te recomendamos...
Horarios confirmados para los amistosos de Argentina y entradas agotadas

La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) oficializó el cronograma para los tres partidos amistosos correspondientes a la próxima Fecha FIFA. La serie de encuentros culminará el martes 6 de octubre con el cruce frente a Benín, evento que marcará la despedida definitiva de Lionel Messi con la camiseta del seleccionado nacional.

Dos chicos mordidos por perros en Tucumán: una nena, grave

Una nena de dos años está en terapia intensiva, con asistencia respiratoria, después de que un pitbull la mordiera en la cara en San Miguel de Tucumán. Un día antes, un chico de 13 años también fue atacado por un perro.