La sorpresiva victoria del senador Flávio Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil generó un tembladeral positivo en los mercados de la región. El hijo del expresidente, con un 47% de los votos frente al 45% del actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, desafió todas las encuestas y despertó la euforia de los inversores, quienes rápidamente comenzaron a descontar un cambio de régimen enfocado en la consolidación fiscal.
La reacción no se hizo esperar: a media mañana, el índice Bovespa de la Bolsa de Valores de San Pablo se disparó un 8%, superando los 208.000 puntos. En Wall Street, las grandes firmas brasileñas operaron con alzas fulminantes durante el pre-market, lideradas por el sector bancario con Bradesco (+15,2%) e Itaú (+14,4%) a la cabeza, seguidas de cerca por Nu Holding (+12,2%) y Petrobras (+10,3%). En paralelo, el real brasileño experimentó una apreciación del 1,4% frente al dólar.
El “Efecto Brasil” cruzó rápidamente la frontera y actuó como un bálsamo para los activos argentinos, que venían de sufrir una dura racha negativa durante la semana previa. Traccionados por la ola de optimismo regional, los bonos soberanos en dólares y el riesgo país mostraron una fuerte recuperación en Wall Street.
A nivel local, el S&P Merval avanzó un 2,6%, apuntalado principalmente por el sector financiero y energético, con firmas como Grupo Financiero Galicia (+3,4%) y Banco Macro (+3,3%) liderando las pizarras. En Nueva York, los ADRs nacionales llegaron a trepar casi un 6%.
Para los analistas internacionales, el resultado en Brasil cambia diametralmente las expectativas económicas de la principal potencia sudamericana. “El mercado quiere reformas y no quiere un déficit público elevado. Había una asimetría en el resultado: o continuaba el status quo con Lula o se daba un desenlace favorable al mercado con Bolsonaro, centrado en el ajuste fiscal”, explicó Antonina Tarassiouk, directora de análisis de Reams Asset Management.
Esta visión compartida por la city financiera radica en que los inversores consideran a Flávio Bolsonaro más propenso a impulsar los recortes de gasto necesarios para reducir las asfixiantes tasas de interés del país vecino, a diferencia de Lula, quien incrementó los programas de asistencia social en el tramo final de la campaña.
A pesar de la euforia financiera, el camino hacia la presidencia aún requiere superar el balotaje a fines de mes, en un clima electoral fuertemente polarizado y atravesado por el escándalo de fraude del extinto Banco Master, que salpicó a dirigentes de todo el arco político brasileño. Mientras tanto, en Argentina, la Casa Rosada celebra por partida doble: el repunte de los bonos alivia la tensión cambiaria, y la victoria parcial de Bolsonaro valida la apuesta internacional del presidente Javier Milei en la región.