El contundente triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta electoral de Brasil desató un verdadero cimbronazo financiero que rápidamente cruzó la frontera, afectando de lleno a los mercados argentinos. El sorpresivo batacazo del líder del Partido de los Trabajadores (PT) en las urnas revirtió drásticamente las expectativas de los inversores, quienes habían apostado fuertemente por una victoria del candidato opositor, Flávio Bolsonaro.
El impacto más feroz se sintió en el mercado paulista. Ante el pánico inicial, la Bolsa de Valores de San Pablo se vio obligada a activar sus mecanismos de contingencia y suspender temporalmente sus operaciones durante 30 minutos, luego de que el índice Bovespa registrara una caída superior al 10%.
La devaluación también golpeó con fuerza a la moneda local. El real brasileño experimentó una depreciación de casi el 12% frente a la divisa estadounidense, disparando la cotización del dólar hasta los 5,51 reales, un nivel que no se observaba desde finales de 2025. Esta presión cambiaria encendió alarmas del lado argentino, ya que, según el analista financiero Nau Bernues, el valor del real es una variable clave considerando que el peso argentino se encuentra actualmente en niveles de apreciación similares a los de noviembre de 2023 en la relación bilateral.
La caída de las acciones brasileñas que cotizan en Nueva York fue contundente. El ETF EWZ, que agrupa a las principales empresas de Brasil, se derrumbó un 24%. Las acciones de compañías emblemáticas también sufrieron fuertes correcciones: NU Holding se hundió un 20%, mientras que Petrobras, Itaú y Bradesco perdieron 15%, 21% y 28%, respectivamente.
El “Efecto Brasil” en los activos argentinos
La onda expansiva del resultado electoral afectó directamente al mercado argentino. En Wall Street, las acciones y los ADR (recibos de depósito) de compañías nacionales registraron desplomes de hasta el 12%. La caída estuvo liderada por Mercado Libre, la gigante del comercio electrónico fundada por Marcos Galperin, que concentra en el mercado brasileño su principal fuente de ingresos. Los papeles del sector bancario escoltaron las pérdidas cediendo hasta un 11%.
A nivel local, el impacto no fue menor. Cerca del mediodía, el índice MSCI Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires acumulaba una caída del 6,5%, ubicándose en torno a los 95.677 puntos. En el segmento de renta fija, los bonos Globales con ley argentina retrocedieron un 1,2% en promedio, mientras que el riesgo país medido por JP Morgan avanzó 30 unidades hasta tocar los 738 puntos básicos, su nivel más alto desde octubre del año pasado.
En paralelo a la tensión bursátil, el mercado cambiario local también reaccionó. El dólar al público en la pizarra del Banco Nación sumó 10 pesos a su cotización (un alza del 0,7%), alcanzando un máximo nominal de $1.560 para la venta.
Tensión diplomática y silencio oficial
Hasta el momento, ni el presidente Javier Milei ni la Cancillería argentina han emitido declaraciones oficiales reconociendo el resultado de los comicios. Esta postura se da luego de que el mandatario argentino interviniera activamente en la campaña del país vecino apoyando públicamente a Flávio Bolsonaro, llegando incluso a acusar a Lula da Silva de hacer “campaña sucia” y de ser un “presidiario” y “ladrón”, lo que motivó en julio pasado que el gobierno brasileño convocara a consultas a su embajador en Buenos Aires.
Por su parte, el candidato derrotado, Flávio Bolsonaro, rechazó los resultados argumentando problemas durante la votación y anticipó que solicitará la anulación de las elecciones. Argumentó que la decisión del Supremo Tribunal Federal de extender dos horas el horario de los comicios por problemas de transporte supuso un quiebre de la igualdad entre los votantes.