La fuga de Flavio Bolsonaro y el apoyo logístico argentino
El reconocido editorialista, Carlos Pagni, analiza en La Nación la escalada bilateral con Brasil tras la maniobra montada para facilitar la salida del derrotado candidato Flavio Bolsonaro hacia Miami, burlando la prohibición judicial impuesta por Alexandre de Moraes. Pagni enfatiza que la Casa Rosada prestó apoyo logístico a una estrategia alineada con la administración estadounidense de Donald Trump. El operativo en Puerto Iguazú —revelado por Damián Nabot— contó con custodia policial, vehículos oficiales y la intervención directa de Santiago Caputo junto a operadores del sector aerocomercial privado, dejando al canciller Pablo Quirno ante una crisis diplomática inédita.
Sobre el rol activo del oficialismo argentino en la salida irregular del legislador brasileño, Pagni remarca textualmente:
“No se puede desconocer, sin embargo, que el conflicto escaló hasta una estribación sin antecedentes. Porque las autoridades argentinas no se limitaron a dejar pasar a Bolsonaro. Lo ayudaron a escaparse”.
Paradojas regionales y el reordenamiento de la derecha
El autor expone la paradoja política generada por la huida: al alejar a Bolsonaro del escenario brasileño, se facilita la renovación opositora en torno a figuras más dialoguistas como el gobernador de San Pablo, Tarcisio de Freitas, quien reconoció la victoria de Lula da Silva. Paralelamente, la retórica del prófugo autoproclamándose líder en Miami choca con la ambigüedad cautelosa de Trump, mientras en Argentina la polarización interna se retroalimenta: el peronismo capitaliza el triunfo del líder del PT para exigir explicaciones en el Congreso a Diego Santilli y a la ministra Alejandra Monteoliva. En las sombras de Tribunales, la familia Mahiques continúa consolidando influencia con ascensos y la postulación de Juan Bautista a la Procuración.
El Consejo de Seguridad y la amenaza al swap chino
En el frente legislativo, la “Ley de Defensa de la Soberanía Nacional” avanzó con un dictamen atenuado tras suprimir cláusulas lesivas contra la prensa y limitar sanciones a petroleras indirectas por expreso pedido de Washington. Pese a estas concesiones, Pagni alerta que la iniciativa mantiene su costado más inquietante: la creación del Consejo de Seguridad Nacional —controlado por Caputo fuera del organigrama estatal—, con facultades para auditar inversiones extranjeras en áreas estratégicas. Esta prerrogativa enciende alarmas económicas graves para el ministro Luis Caputo y el Banco Central, ante el peligro latente de que Pekín reaccione cancelando el swap de monedas clave para las reservas argentinas.