El monarca del Reino Unido, el rey Carlos III, inauguró este martes la vigesimoctava Cumbre de Jefes de Gobierno de la Mancomunidad de Naciones (CHOGM) en Antigua y Barbuda. Durante su intervención formal de 15 minutos en la ceremonia de apertura, el soberano reconoció el impacto histórico del colonialismo en las islas caribeñas, aunque evitó emitir una disculpa institucional.
«El comercio transatlántico de personas esclavizadas sigue proyectando una sombra sobre estas islas y sobre otros miembros de nuestra Mancomunidad. Como ya he dicho antes, ese vergonzoso capítulo de la historia me llena el corazón de horror y el alma de una profunda tristeza personal», afirmó el monarca ante los mandatarios.
La normativa británica impide al jefe de Estado ofrecer disculpas de Estado sin un mandato explícito del Ejecutivo. No obstante, el monarca buscó enfocar el debate hacia la superación de aquel período: «La historia también nos enseña que el mal no tiene por qué tener la última palabra, que el carácter y el coraje pueden combinarse para superar la injusticia más monstruosa».
Tensión diplomática y reclamos de indemnización
El pronunciamiento ocurre en un escenario de confrontación política sobre las reparaciones económicas. El primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne, reiteró su intención de desvincular a su país de la Corona tras asistir a los actos oficiales: «Puedo decirles que soy republicano. Así que, si me preguntan sobre mi opinión personal, me gustaría que Antigua y Barbuda se convirtiera en una república».
Browne subrayó ante la cadena ITV que la coyuntura interna de Londres no exime su responsabilidad financiera: «Entiendo la situación política en el Reino Unido, en la que puede ser una propuesta difícil para él aceptar cualquier forma de reparación, pero eso no anula la necesidad de indemnización».
Por su parte, el primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, ratificó su disposición a evaluar un desagravio simbólico, aunque descartó desembolsos directos. El mandatario señaló por escrito que «escuchar las peticiones de una disculpa formal por parte del Estado británico constituirá una parte importante de este proceso, y estoy abierto a ellas».
Sin embargo, Burnham justificó su negativa a los pagos compensatorios al sostener que los ciudadanos actuales no deben ser «responsabilizados por injusticias históricas, por muy atroces que sean, que ocurrieron en otra época, bajo leyes diferentes y en las que no tuvieron ninguna participación personal».