El Papa León XIV llamó a construir puentes y elogió al mate como símbolo de encuentro

Durante la multitudinaria misa en Paysandú, Uruguay, el pontífice destacó la integración comunitaria, la firmeza en la fe y el valor cultural de la tradicional infusión rioplatense.

La ciudad uruguaya de Paysandú albergó una jornada de profunda devoción religiosa con la celebración de la liturgia central encabezada por Papa León XIV. El momento culminante se inició cuando el Sumo Pontífice ingresó al sector del altar mayor ante miles de fieles que colmaron las instalaciones.

A lo largo del trayecto procesional, la marcha papal avanzó acompañada de manera solemne por la imagen del beato Jacinto Vera, figura emblemática reconocida como el padre de la Iglesia uruguaya y cuya beatificación oficial rubricó el papa Francisco en 2023. El marco ceremonial sentó el tono reflexivo de un sermón orientado a la fraternidad regional.

El puente binacional y la necesidad de cimientos sólidos

Durante su mensaje, el Santo Padre posó su mirada sobre el puente General Artigas, infraestructura vial que conecta a Uruguay con Argentina a través del río. Tomando esa postal limítrofe como eje doctrinal, remarcó las ventajas de la integración fraterna: “Qué importante es ser constructor de puentes. Esa es la vocación a la que todos estamos llamados”.

En esa línea pastoral, el mandatario de la Iglesia profundizó la idea rectora del entendimiento recíproco al señalar que “construir puentes, estrechar lazos, unir, comunicar, transmitir la fe es nuestra vocación”. No obstante, advirtió sobre la fragilidad humana al agregar: “Es necesario que el puente tenga buenos cimientos para que no sucumba ante la fuerza del viento y las aguas”.

Comunidad de raíces firmes frente a doctrinas extrañas

El papa León XIV convocó a los devotos a mantener la solvencia intelectual y espiritual ante las dudas externas, solicitando estar siempre preparados para dar razones de las propias convicciones y evitar desviaciones teológicas.

Para ilustrar la vida eclesial, utilizó como recurso el paisaje natural litoraleño y sus palmeras características: “No crecen aisladas, son muchas, no están solas ni aisladas. La Iglesia es una comunidad de hermanos que une raíces. Sus fieles elevan la mirada para alabar a Cristo”. Con este concepto, enfatizó la dimensión comunitaria y colectiva del cristianismo.

El mate como emblema rioplatense de comunión

Hacia el tramo final de su homilía, el pontífice dedicó sentidas palabras a la infusión identitaria de la región sur del continente americano. Destacó cómo esta costumbre trascendió fronteras geográficas al admitir: “El mate está en cada reunión de amigos; esa bebida tan típica de Sudamérica, cuyo significado pueden explicar mucho mejor que yo. También hasta Roma ha llegado el mate”.

Para coronar el mensaje de hermandad, sintetizó el poder de acercamiento que genera el rito cotidiano de la calabaza: “Es signo de familiaridad, de amistad, de encuentro. Nos enseña a compartir encuentros, es signo de acogida, de integración y de valores comunes. Cada detalle posee un significado propio. También acompaña espacios de soledad. Con el mate se dialoga sin palabra”.

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