Carlos III formalizó el retiro de los títulos de príncipe, duque de York y otras distinciones a Andrés, implicado en escándalos vinculados a Epstein. Además, deberá abandonar la mansión Royal Lodge en Windsor y mudarse a otra propiedad privada.
Carlos III formalizó el retiro de los títulos de príncipe, duque de York y otras distinciones a Andrés, implicado en escándalos vinculados a Epstein. Además, deberá abandonar la mansión Royal Lodge en Windsor y mudarse a otra propiedad privada.

Este jueves, el Palacio de Buckingham comunicó que el monarca ha iniciado el proceso para retirar todos los títulos y honores de Andrés, tercero en la línea sucesoria. A partir de ahora, será conocido como Andrés Mountbatten Windsor, sin el tratamiento de Su Alteza Real.
El príncipe también perderá los títulos de duque de York, conde de Inverness y barón de Killyleagh, así como cargos honoríficos como la Orden de la Jarretera y la Gran Cruz de Caballero de la Orden Victoriana.
Esta medida llega pese a que Andrés niega todas las acusaciones relacionadas con sus vínculos con Epstein, acusado de delitos sexuales.
Se notificó formalmente a Andrés que debe renunciar al contrato de arrendamiento de la mansión Royal Lodge, en el complejo del Castillo de Windsor.
Esta residencia le permitía residir sin pagar renta significativa. El contrato original establecía una renta simbólica de “un grano de pimienta” al año, figurando como casi gratuita.
El príncipe pagó inicialmente en 2003 un millón de libras para la ocupación hasta 2078 y 7,5 millones para obras de rehabilitación, pero no ha aportado más desde entonces.
El Palacio indicó que Andrés será trasladado a una residencia privada en Sandringham, propiedad de la familia real.

El anuncio responde a una creciente presión política y social. Dos grupos parlamentarios, el Partido Nacional Escocés y los Liberales Demócratas, impulsaban mociones para pedir transparencia sobre los gastos y la conducta del duque de York.
Aunque el Gobierno de Keir Starmer se resistía inicialmente a llevar el tema al Parlamento, el contexto llevó a la Casa Real a actuar mediante una prerrogativa real.
El Palacio afirmó que Carlos III y su esposa Camila expresan “su solidaridad con las víctimas y los supervivientes de cualquier forma de abuso”.
La imagen de Andrés estaba deteriorada por los escándalos y denuncias, entre ellas las memorias póstumas de Virginia Giuffre, una de las presuntas víctimas de abuso sexual.
La sociedad británica ha manifestado creciente rechazo hacia Andrés en encuestas sucesivas. Por primera vez, la familia real enfrenta un escrutinio político público inesperado. El portavoz de Justicia de los conservadores, Robert Jenrick, pidió que Andrés “se retire al ámbito privado”.
El Paladio de Buckingham evitó un debate parlamentario público enviando las órdenes reales directamente al Lord Canciller David Lammy, para que la medida entre en vigor inmediato con el aval gubernamental.
La medida de retirar títulos y residencia implica un quiebre histórico en la relación interna de la familia real británica. Sin embargo, los procesos legales y las repercusiones sociales continúan.
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