Meteotsunami: qué es y cómo se produjo el fenómeno que sacudió Santa Clara del Mar

El trágico suceso ocurrido en las playas de Santa Clara del Mar y Mar Chiquita fue identificado por especialistas como un meteotsunami. Este fenómeno, generado por variaciones bruscas de presión atmosférica, revela la compleja interacción entre el clima y el océano en un escenario de creciente inestabilidad meteorológica.

La tragedia que enlutó a la Costa Atlántica este lunes, con un saldo de un fallecido y más de treinta heridos, no fue obra de un sismo submarino, sino de un evento menos conocido pero igualmente devastador: el meteotsunami. Aunque visualmente se asemeja a un tsunami tradicional, su origen no reside en el movimiento de placas tectónicas, sino en cambios rápidos y severos en la presión atmosférica, vinculados a tormentas intensas o frentes de aire inestables.

Científicamente, el proceso se desencadena cuando una perturbación en el cielo genera una onda en el agua que se desplaza a la misma velocidad que el fenómeno meteorológico. Al alcanzar aguas poco profundas, como las de Santa Clara del Mar o las bahías del partido de Mar Chiquita, esa energía se amplifica. El resultado es un ingreso violento y repentino del mar sobre la tierra firme, capaz de arrastrar personas y objetos en cuestión de segundos, tal como ocurrió durante la tarde del lunes ante la mirada atónita de miles de turistas.

Camet, la playa donde sucedió el Meteotsunami

La peligrosidad del meteotsunami radica en su difícil predicción. A diferencia de los eventos sísmicos, que permiten protocolos de alerta basados en la detección de temblores, estos fenómenos dependen de la dinámica atmosférica local. En el caso de ayer, una jornada de calor agobiante con temperaturas superiores a los 38 grados generó el caldo de cultivo ideal para una línea de inestabilidad que, al interactuar con el océano, produjo el efecto de “succión” y posterior embate de olas de gran magnitud.

Especialistas del área meteorológica subrayan que la prevención ante estos eventos requiere un monitoreo constante de los avisos por tormentas severas. La recomendación es clara: ante cambios bruscos en el nivel del mar o la proximidad de frentes de tormenta intensos, los veraneantes deben alejarse inmediatamente de la orilla y buscar refugio en zonas elevadas. El episodio de Santa Clara del Mar, que afectó también a localidades vecinas como Mar de Cobo y, en menor medida, a Mar del Plata, sirve como una cruda advertencia sobre la necesidad de integrar la vigilancia costera con los pronósticos meteorológicos de corto plazo.

La ciencia busca ahora determinar si la frecuencia de estos sucesos podría aumentar debido al cambio climático y la mayor recurrencia de tormentas extremas. Mientras tanto, el análisis de lo ocurrido permite entender que el mar no solo responde a lo que sucede en su profundidad, sino también a la fuerza invisible de la presión atmosférica, transformando un paisaje de descanso en uno de riesgo imprevisto en apenas instantes.

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