En un mes de enero que desafía las tensiones históricas, el mercado de cambios argentino atraviesa una etapa de estabilidad atípica. El dólar mayorista retrocedió hasta los $1.430, lo que representa una caída del 1,7% respecto al cierre de diciembre. Este movimiento no es menor: la divisa se ubicó a una distancia de 121,85 pesos frente al techo de la banda cambiaria fijado por el Banco Central ($1.552,35), marcando el rango de holgura más amplio desde mediados de octubre.
Esta “pax cambiaria” se trasladó de inmediato a las ventanillas de los bancos y al mercado informal. El dólar al público en el Banco Nación retrocedió a $1.455, su precio más bajo desde noviembre, mientras que el blue acompañó la tendencia perforando los $1.500 para alcanzar mínimos que no se veían desde hace un mes. La señal del mercado es clara: por ahora, las expectativas de un salto devaluatorio se han disipado, lo cual queda ratificado en las pizarras de los mercados de futuros, donde los contratos operan muy por debajo de los límites permitidos por el régimen oficial.
Los pilares de la estabilidad
¿Por qué el dólar baja o se mantiene estable a pesar de que el Banco Central está comprando divisas de forma masiva? Los analistas señalan cuatro factores determinantes:
Lluvia de dólares corporativos: Una oferta muy firme impulsada por empresas que están colocando Obligaciones Negociables en el exterior y liquidan esos fondos en el mercado local.
El regreso del carry trade: Con tasas de interés en pesos que se perciben elevadas en términos reales, los inversores vuelven a apostar por colocaciones en moneda local para obtener ganancias ante un dólar “planchado”.
Intervención estratégica: Una participación activa del Banco Central en el mercado de futuros y la venta de bonos dollar linked, herramientas que actúan como un ancla para las expectativas.
Reservas en alza: Las reservas brutas alcanzaron los USD 45.077 millones, un máximo en más de cuatro años, ayudadas además por el precio récord del oro, que ya roza los USD 4.900 la onza.
A pesar de este escenario de bonanza técnica, los operadores mantienen la cautela. El economista Gustavo Ber advierte que, si bien la acumulación de compras del BCRA es positiva, el mercado sigue con atención el equilibrio entre la actividad económica y la inflación. Por el momento, la distancia respecto al techo de las bandas funciona como una garantía del sendero devaluatorio previsto por el Gobierno, permitiendo que la macroeconomía transite el primer trimestre con un nivel de previsibilidad que pocos vaticinaban a fin de año.