Circular por las rutas y calles de la provincia de Buenos Aires requiere este verano una atención mayor que en temporadas anteriores, no solo por la seguridad vial, sino por el severo impacto económico que implica una infracción. Con la actualización del valor de la Unidad Fija (UF) a 1.807 pesos para el inicio de 2026, el cuadro tarifario de multas ha alcanzado cifras históricas. Según el último reporte del Ministerio de Transporte provincial, faltas consideradas graves como cruzar un semáforo en rojo o negarse a exhibir la documentación obligatoria ante un control ya se sancionan con montos que escalan hasta los 903.500 pesos.
Este esquema de “tolerancia cero” económica busca disuadir las conductas de riesgo que suelen incrementarse durante los desplazamientos de vacaciones. Bajo el nuevo valor de la UF, la escala de infracciones no da tregua: circular con exceso de velocidad o sin la VTV vigente puede derivar en multas de hasta 1.807.000 pesos, dependiendo de la gravedad y la reincidencia. Incluso acciones que antes se consideraban menores, como el mal estacionamiento o la falta de patente, hoy parten de un piso de 90.350 pesos, superando ampliamente el costo de cualquier estacionamiento privado por el resto de la temporada.
La implementación de estas multas millonarias ha generado un intenso debate sobre su carácter recaudatorio versus preventivo. Mientras las autoridades defienden que la dureza es necesaria para reducir la siniestralidad, para el conductor promedio estas cifras representan una vulnerabilidad económica absoluta. El dato más alarmante para los turistas es la sanción por la falta de elementos de seguridad obligatorios —como matafuegos o balizas—, que ya supera los 180.000 pesos, un monto significativamente superior a la inversión necesaria para mantener el kit de seguridad en condiciones legales.
Ante este panorama, la recomendación de los especialistas en seguridad vial es clara: la previsión es la única defensa contra estas sanciones. Verificar la vigencia de la licencia, el comprobante del seguro y el estado técnico del vehículo antes de salir a la ruta ya no es solo una cuestión de responsabilidad civil, sino de supervivencia financiera. En un contexto donde un descuido al volante puede costar casi un millón de pesos, el respeto por las normas de tránsito se ha convertido, más que nunca, en la inversión más rentable del verano.