El mandatario ruso celebra un nuevo aniversario lejos de las fiestas masivas, enfocado en sostener la invasión a Ucrania y sortear las sanciones de Occidente. Mientras el Kremlin orquesta campañas de lealtad en escuelas y redes sociales, el impacto económico del conflicto militar y un incipiente desgaste social marcan el pulso de su quinto mandato.














