Albania nombrará la primera ministra hecha con inteligencia artificial

El primer ministro Edi Rama designó a Diella, una inteligencia artificial que gestionará licitaciones públicas con el fin de aumentar la transparencia. La medida genera debate por cuestionamientos legales y la necesidad de supervisión humana.

Diella, la IA impulsada por el gobierno de Albania como ministra para luchar contra la corrupción Foto: ADNAN BECIA/FP.

Albania anunció la incorporación de Diella, una inteligencia artificial creada para ocupar el cargo de ministra anticorrupción en el gobierno de Edi Rama, en el inicio de su cuarto mandato. Diella fue diseñada para administrar las contrataciones públicas y evitar prácticas corruptas, posicionándose como la primera IA en el mundo con un rol ministerial oficial.

Según informó el propio Rama, Diella no tiene intereses políticos ni personales y su función es evaluar y gestionar licitaciones públicas de manera automática, con la intención de garantizar transparencia y eficiencia en los procesos. Esta decisión busca enfrentar uno de los mayores desafíos del país, donde la corrupción ha dificultado el desarrollo institucional y económico.

No obstante, el nombramiento provocó una polémica inmediata. El Partido Democrático (PD), principal fuerza opositora, calificó el decreto como “inconstitucional” y “ridículo”. Gazment Bardhi, líder del PD, argumenta que la Constitución establece que un ministro debe ser una persona con ciudadanía albanesa, mayor de edad y mentalmente capaz, requisitos incompatibles con cualquier inteligencia artificial. Por lo tanto, advierte que el nombramiento carece de validez jurídica.

Por otro lado, especialistas en inteligencia artificial advierten sobre la importancia de mantener una supervisión humana en el manejo de sistemas automatizados en áreas sensibles como la función pública.

Sebastián Di Domenica, periodista económico especializado en IA, valoró que la tecnología puede facilitar y agilizar procesos administrativos, pero sostuvo que la decisión política de nombrar a Diella como ministra se trata más de un “golpe de efecto” que de una solución técnica definitiva. Recordó que la IA puede contener sesgos heredados de sus programadores y errores que requieren control humano constante.

Este experimento se inserta en un contexto donde Albania ocupa el puesto 80 entre 180 países en el índice de corrupción de Transparencia Internacional, reflejando la magnitud del problema que se busca atacar con esta iniciativa tecnológica.

El caso de Albania abre un debate clave sobre los límites legales y éticos del uso de inteligencia artificial en la administración pública. La experimentación con Diella invita a reflexionar sobre la interacción entre tecnología y gobernanza, cuestionando cuánto de la función pública puede o debe ser automatizada sin perder la supervisión humana ni dejar de lado los marcos constitucionales.

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