La desigualdad también mata: en barrios populares la esperanza de vida es 11 años menor

Un estudio del Centro para la Integración Sociourbana muestra que las personas que viven en barrios populares mueren en promedio a los 60 años, frente a los 71 de la población general. Falta de servicios, precariedad y desigualdad estructural marcan esta realidad urgente.

Foto NA: DANIEL VIDES

La desigualdad en Argentina no solo se mide en ingresos o acceso a la educación, también se refleja en la esperanza de vida. Un estudio reciente del Centro para la Integración Sociourbana (CISUR) reveló que quienes habitan en barrios populares mueren en promedio 11 años antes que el resto de la población argentina. Mientras la media nacional de fallecimiento se ubica en los 71 años, en estas zonas vulnerables la edad promedio de muerte ronda los 60 años.

Este dato es alarmante y se basa en registros oficiales del Censo Nacional 2022, el Ministerio de Salud y el Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBap). La pirámide poblacional de los barrios populares refleja la precariedad histórica y social que amenaza la vida de sus habitantes: viviendas hacinadas, falta de agua potable, cloacas, acceso limitado a la salud y trabajos peligrosos son algunos de los factores constantes que influyen en esta dramática disparidad.

Según testimonios de vecinos, en estos barrios “la vejez es un privilegio que pocos alcanzan”. Mientras la población general disfruta de una vida más prolongada, muchos en los barrios populares enfrentan enfermedades, violencia y condiciones de vida que acortan su paso por la Tierra.

Este estudio no solo denuncia una realidad cruda y desigual sino que hace un llamado urgente a la acción estatal. La inversión sostenida en infraestructura, salud y derechos básicos es clave para revertir esta estadística y transformar el futuro de millones de argentinos y argentinas que actualmente viven una verdadera sentencia de muerte prematura.

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