El desafío de dormir acompañados

Moverse o quitar las sábanas genera interrupciones constantes entre quienes comparten la cama, aunque los especialistas aseguran que la sensación de seguridad compensa los pequeños despertares que se olvidan al despertar.

El dilema de dormir en pareja: Foto: Web.

Investigadores de la Universidad Tecnológica de Queensland, liderados por Lionel Rayward, confirmaron que dormir en pareja provoca una contradicción: aunque creemos descansar mejor juntos, el cuerpo registra más molestias físicas que al estar solos.

El estudio determinó que casi la mitad de los movimientos nocturnos —como girar el cuerpo o estirar una pierna— son contagiados por el compañero. El estudio determinó que entre el 30% y el 46% de los movimientos son compartidos por la pareja.

Despertares que nadie recuerda

Las pruebas realizadas con sensores de movimiento muestran que una persona acompañada se mueve unas 62 veces por noche, mientras que alguien solo lo hace 51 veces. Esto provoca que los integrantes de la pareja se despierten, en promedio, seis veces cada noche.

Sin embargo, existe un dato revelador: los durmientes solo recordaron uno de esos seis momentos al día siguiente. Según el especialista Sean Drummond, de la Universidad de Monash, estos cortes son tan breves que no llegan a arruinar la calidad del descanso, siempre que ambos estén sanos.

El problema real aparece cuando existen ronquidos fuertes o insomnio crónico, ya que la inquietud de uno impide que el otro logre la calma necesaria.

Soluciones prácticas y milenarias

Para evitar el “divorcio del sueño” —término usado cuando las parejas deciden dormir en habitaciones distintas—, los expertos sugieren cambios sencillos en el dormitorio:

  • El modelo escandinavo: Utilizar dos mantas individuales en una misma cama para evitar tironeos y mantener la temperatura ideal de cada uno.
  • Tecnología en el colchón: El uso de espumas que aíslan el movimiento evita que el giro de una persona se sienta en el lado opuesto de la cama.
  • Higiene del aire: El uso de dispositivos dentales o máquinas de aire ayuda a quienes roncan a respirar mejor, reduciendo el ruido que molesta al compañero.

Una costumbre con historia

Estar acompañados en la oscuridad no es una moda, sino un instinto de protección. En Sudáfrica se descubrieron restos de colchones de hace 77.000 años con espacio para familias enteras.

Incluso hoy, comunidades africanas como los Hadza duermen en grupos y aceptan los despertares como una forma de vigilancia mutua ante posibles peligros.

Dormir con alguien, pese a los ruidos y movimientos, parece ser un refugio emocional que el ser humano ha buscado desde sus orígenes.

 

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