El teniente general Carlos Presti asumió formalmente el cargo de Ministro de Defensa en una ceremonia que rompió con el protocolo civil tradicional y envió un claro mensaje sobre la nueva orientación del área: el regreso de la conducción profesional militar al frente de la cartera.
Presti, oficial de alta jerarquía del Ejército Argentino, tomó juramento ante el Poder Ejecutivo vistiendo su uniforme de servicio, un hecho que no se producía en el Ministerio de Defensa desde hace décadas y que es interpretado como un respaldo a la profesionalización y la meritocracia dentro de las Fuerzas Armadas.
El Guiño Diplomático en Primera Fila
El acto no solo tuvo implicaciones a nivel interno, sino también en el plano diplomático. En la primera fila de la ceremonia se destacó la presencia del embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas. Su asistencia a la jura fue interpretada por analistas políticos y militares como un fuerte respaldo del gobierno norteamericano a la designación de Presti y a la estrategia de defensa de la nueva gestión.
Esta señal de apoyo anticipa una potencial reactivación de la agenda bilateral en materia militar, que podría incluir ejercicios conjuntos, capacitación y, fundamentalmente, la profundización de la cooperación en áreas estratégicas. La presencia del diplomático estadounidense refuerza la idea de un fuerte alineamiento geopolítico que el gobierno busca establecer en materia de seguridad y defensa.
La asunción de Presti pone en marcha la ambiciosa agenda del Ejecutivo en el área de Defensa, enfocada en la recuperación de capacidades operativas de las Fuerzas Armadas y la revalorización de su rol, bajo el principio de la conducción militar.