El horror ocurrido en Huanguelén, Coronel Suárez, donde Gustavo Suárez (48) asesinó a su hijo Francisco (4) para luego suicidarse, se agrava por la revelación de que la tragedia pudo haber sido evitada. La madre del niño y exmujer del homicida, una sargento de la Policía local, había presentado dos solicitudes de medidas cautelares que fueron desestimadas por la Justicia en los meses previos al desenlace fatal.
La mujer, identificada como D.A.G., había advertido a los tribunales civiles y de garantías sobre el comportamiento violento y hostigador de Suárez, quien utilizaba al niño “como instrumento para manipularla, someterla y causarle daño”. En sus denuncias, la madre expresaba su temor por la integridad física del menor y detallaba cómo el padre lo obligaba a proferir insultos y expresiones de odio hacia ella.
La Desestimación de la Alerta
La primera medida cautelar fue elevada en agosto ante un Juez de Paz de Coronel Suárez. Sin embargo, el magistrado entendió que “no surge la existencia de un riesgo extremo que torne necesario disponer la suspensión del régimen de comunicación paterno-filial”. Si bien le ordenó a Suárez el “cese inmediato de los actos de perturbación y/o intimidación contra Francisco Suárez”, avaló la continuidad del seguimiento por parte del Servicio Local de Protección de Derechos, rechazando la restricción.
La madre no se dio por vencida y reiteró su solicitud. El 8 de noviembre, el Juez de Garantías de Bahía Blanca, Alberto Antonio Manzi, analizó la cuestión. En su resolución, el magistrado citó la denuncia de la madre, pero consideró que no estaba “suficientemente acreditados los requisitos” para otorgar la cautelar. Manzi argumentó que la imposición de la medida pretendida tenía una “fuerte incidencia en el vínculo paterno-filial” y derivó la responsabilidad al fuero de Paz, desestimando la prueba que la madre decía poseer, incluyendo audios.
Un Crimen Anunciado
La tragedia se consumó en la madrugada de este martes, cuando Gustavo Suárez llamó a su exmujer para anunciarle su plan macabro: asesinar a Francisco y luego suicidarse. Los cuerpos del padre y el niño fueron encontrados dentro de un camión a un costado de la Ruta 60.
Además del aviso telefónico, Suárez dejó una carta en la que culpaba a su exmujer por la situación, en una clara manifestación de violencia vicaria, donde el hijo fue usado como el daño final a la madre. La UFIJ N°5 de Bahía Blanca, a cargo del fiscal Jorge Viego, interviene en la causa, que subraya las graves fallas del sistema judicial para interpretar y actuar sobre las advertencias previas de violencia familiar, especialmente cuando los derechos de un menor están en riesgo extremo.