El Servicio de Seguridad de Ucrania y sus Fuerzas de Defensa ejecutaron este jueves 18 de junio una ofensiva coordinada con el despliegue de aeronaves no tripuladas hacia la zona metropolitana de Moscú.
El objetivo central de la operación consistió en impactar, por segunda ocasión en una semana, la refinería de petróleo de Kapotno, considerada la infraestructura de procesamiento de crudo más importante de la capital rusa.
Las autoridades locales confirmaron que las instalaciones sufrieron daños de magnitud, registrándose al menos cuatro focos simultáneos de fuego y densas columnas de humo observables desde diversos distritos de la ciudad.
Las defensas antiaéreas del Kremlin interceptaron 555 aparatos en el espacio aéreo nacional, de los cuales 192 fueron neutralizados sobre el territorio de la provincia capitalina.
A pesar del volumen de derribos, las unidades ucranias lograron evadir los anillos de protección e impactaron un depósito de almacenamiento, una sección de procesamiento primario de petróleo crudo y un complejo de hidrotratamiento de combustible diésel.
El gobernador regional, Andréi Vorobiov, reportó de forma complementaria la caída de fragmentos en un edificio residencial del distrito de Zhukovski y en un gimnasio de Liubertsi, eventos que no provocaron víctimas humanas según los informes oficiales.
Paralelamente, el impacto de las explosiones interrumpió el ritmo habitual de la capital. Las autoridades restringieron de manera parcial la circulación en la autopista periférica MKAD y activaron los protocolos de emergencia aérea en las terminales de Vnukovo, Domodedovo, Zhukovsky y Sheremetyevo, obligando a la suspensión temporal de todos los vuelos comerciales.
En el plano comunitario, habitantes del microdistrito de Zaliznychny, en las proximidades de Balashikha, reportaron la caída de hollín y residuos oscuros sobre vehículos y viviendas, un fenómeno derivado de la combustión de los derivados petroleros.