La ganadora del Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, rompió el silencio sobre los aspectos más íntimos y peligrosos de su salida de Venezuela. En una conferencia de prensa en Oslo, la líder opositora confesó que el viaje, realizado en la clandestinidad, estuvo marcado por el temor a perder la vida, calificándolo como un momento de profunda introspección. “Hubo momentos que sentí que había riesgo real para mi vida, y que fue un momento también muy espiritual porque, al final simplemente sentí que estaba en las manos de Dios”, expresó Machado, quien desafió una prohibición de viaje de una década impuesta por el régimen venezolano.
A pesar de su negativa a dar detalles logísticos para no comprometer a quienes la ayudaron, los nuevos reportes de medios norteamericanos confirman que la travesía fue una operación de alto riesgo coordinada por la empresa privada estadounidense Grey Bull Rescue Foundation. El periplo se extendió por tierra y mar, comenzando con Machado saliendo de su escondite en Caracas usando una peluca y un disfraz para superar diez retenes militares.
El tramo marítimo fue el más crítico: la líder opositora abordó una pequeña embarcación que la llevó a una locación no confirmada, en un viaje náutico que duró alrededor de 14 horas. El director de la empresa de rescate, Bryan Stern, veterano de las fuerzas especiales estadounidenses, describió la misión como “peligrosa” y “aterradora”, revelando que el éxito dependió de que las condiciones del mar fueran “ideales” para evitar la detección por radar. Stern también confirmó que, si bien la administración de Donald Trump no financió directamente el rescate, hubo una colaboración “extraoficial” con el Ejército norteamericano para evitar ser atacados por equivocación.
La llegada de Machado a Oslo se dio en la madrugada del jueves, frustrando su presencia en la ceremonia del Nobel, donde el galardón fue recibido por su hija. Pese a los rumores de que la operación estuvo a punto de fracasar —con una embarcación perdiendo el rumbo—, Stern aseguró que “nada salió mal, simplemente llevó tiempo”. Una vez a salvo, Machado envió un video de prueba de vida a funcionarios estadounidenses, confirmando que estaba “viva, a salvo y muy agradecida”.
Desde la capital noruega, Machado se reunió con sus hijos y familiares de presos políticos. Aunque su escolta le recomendó no regresar a Venezuela, ella reiteró su objetivo de que el presidente Nicolás Maduro deje el poder, ya sea por una transición “negociada o no negociada”, insistiendo en que su lucha se enfoca en una salida “ordenada y pacífica” para su país.