el ministro de Desregulación y Transformación del Estado analizó los desafíos de la gestión de Javier Milei. Aseguró que la batalla más difícil no es la normativa, sino la cultural.
el ministro de Desregulación y Transformación del Estado analizó los desafíos de la gestión de Javier Milei. Aseguró que la batalla más difícil no es la normativa, sino la cultural.

El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, publicó una columna en el diario Clarín en la que reflexionó sobre el proceso de reformas que lleva adelante el gobierno de Javier Milei.
Más allá de la eliminación de trámites, el funcionario definió la gestión como una cruzada contra un sistema que, durante décadas, buscó “vigilar, frenar y domesticar la energía creativa del país”.
Sturzenegger planteó que el Gobierno enfrenta dos batallas simultáneas. La primera, de carácter normativo, consistió en desarmar una “montaña de reglas” que convertían cada inversión en un calvario.
Según el ministro, Argentina había naturalizado el absurdo de “pedir permiso para pedir permiso”. En este sentido, explicó que desregular no fue una acción caprichosa, sino el intento de “sacarle el lastre a un país que había olvidado cómo correr”.
Sin embargo, el funcionario puso el foco en la segunda contienda, a la que calificó como la “realmente definitoria”: la batalla cultural. Sturzenegger advirtió que el mayor desafío es “reprogramar décadas de dependencia emocional y conceptual respecto de un Estado que prometía resolverlo todo”.
En su análisis, apuntó duramente contra la “casta política, empresarial y sindical”, acusándola de administrar un universo discrecional donde el estancamiento era un negocio para pocos.
El ministro reconoció que este cambio de paradigma genera resistencia y vértigo: “Es como si hubiéramos vivido en una jaula por muchos años pero de la que no nos animamos a salir aunque la puerta esté hoy abierta”.
Para Sturzenegger, el objetivo final excede lo económico. “La transformación del Estado no es un recorte: es una reconstrucción moral”, sentenció, abogando por un Estado que deje de ser un “protagonista invasivo” para convertirse en garante de reglas claras.
Finalmente, el ministro destacó el liderazgo de Javier Milei para trazar un rumbo claro y celebró que la sociedad esté respondiendo con creatividad e inversión. “Argentina dejó de caminar en círculos”, concluyó, vislumbrando un futuro donde el mérito y la innovación dejen de ser la excepción para convertirse en la norma.
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