LEONARDO PELUSO – PERIODISTA
En el fútbol argentino, como en nuestra idiosincrasia, todo es mucho y solemos ser excesivos. Este 2025 se entregaron 10 títulos, 8 a nivel local y 2 de Conmebol y hace falta contratar un investigador histórico para asegurar que es algo inédito. Pero lo más llamativo es que los 5 grandes sólo se quedaron con una Copa -Racing por la Recopa Sudamericana– y que en el terreno local llegaron y perdieron, Racing, River y Huracán.
Envuelto en una trama de denuncias que nadie sabe donde van a terminar justo en el año del Mundial donde se termina la era Messi, el fútbol argentino y la AFA cierran un año extraño y que podría haber roto todas las apuestas previas tirando a la tribuna el sentido común. Dicen que la belleza de este deporte es eso mismo, que le podes pedir peras al olmo y te la das o que tiras semillas de lino en los adoquines y crecen.
Platense jugó dos finales y jugará la Copa Libertadores cuando su objetivo era salvarse del descenso. Independiente Rivadavia de Mendoza ganó la Copa Argentina y jugará la Libertadores cuando mira la tabla desde abajo. Un Talleres deshilachado y con su presidente jugado por las SAD en medio de una reprobación total del fútbol, le ganó al River de Gallardo la primera final del año.
Estudiantes con su presidente Juan Sebastián Verón a los tiros con la AFA y Tapia que entró a los playoff por la claraboya que mete un doblete de títulos en un mes. Lanús fue capaz de superar a un brasilero en una final, lo que recientemente Boca y River no pudieron. Huracán y Racing fueron los dos grandes que llegaron a una final local -junto a River- y perdieron. Boca e Independiente ni pintaron por ahí.
La Recopa Sudamericana que ganó Racing a inicios de años es una salvedad si se tiene en cuenta todo lo que pasó luego y si se observa que equipos entraron a la Libertadores 2026 donde sólo hay un equipo de los denominados grandes -Boca- y aparecen debutantes como Platense y la Lepra mendocina, Rosario Central, Lanús y Argentinos al repechaje. A la Sudamericana sorprendieron o no equipos como Riestra, Tigre y Barracas.
Toda esta secuencia de datos de la realidad del fútbol argentino habla a las claras de un emparejamiento en todo sentido. Si bien es una buena noticia que no suceda lo de otras ligas donde dos pelean por todo y el resto recibe algunas migas que se caen al piso, no es menos cierto que en este caso nos pasamos de rosca.
Así las cosas, el 2025 dejó campeones nuevos, escenarios impensados y una competencia abierta hasta el final. Pero también expuso un nivel irregular y un juego muchas veces pobre. La paridad, cuando se vuelve desorden, deja de ser virtud. El fútbol argentino fue imprevisible, pero también quedó sobregirado. Y en ese desbalance, los grandes se hicieron chicos y eso es un montón.