la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) emitió un duro comunicado para expresar su solidaridad con los productores afectados por los incendios rurales que azotan la región.
La entidad advirtió que la combinación de altas temperaturas, vientos y material combustible seco ha generado un escenario de riesgo extremo, especialmente en el oeste y sur pampeano.
Falta de previsión y reclamos de infraestructura
La organización fue categórica al señalar que la magnitud del desastre actual responde, en gran medida, a la ausencia de políticas preventivas sostenidas en el tiempo.
Según manifestaron desde la confederación, “esta situación no es nueva. Desde CARBAP hace años venimos remarcando la necesidad de trabajar coordinadamente de manera previa al inicio de la temporada de incendios, en donde se deben disponer de las medidas precautorias necesarias para atenuar las consecuencias del fuego y evitar perdidas fatales”.
Uno de los puntos más críticos del reclamo se centró en el estado de las vías de comunicación y la responsabilidad de los organismos viales. La entidad sostuvo que “desde Vialidad Nacional como Provincial se deberían realizar los trabajos de mantenimiento correspondiente a las banquinas, en rutas y en caminos vecinales, muchos de ellos intransitables y que no se condice con las tasas de guías que se les cobra a los productores”.
Asimismo, remarcaron la importancia de contar con recursos logísticos adecuados, afirmando que se debería disponer de “camiones tanques para el transporte de agua, maquinas tipo motoniveladoras, y toda aquella máquina necesaria para controlar a la brevedad el fuego. Ni hablar de aviones hidrantes, tan necesarios para este fin”.
Un desastre que ya supera las 100.000 hectáreas
La situación en La Pampa es particularmente alarmante, con la totalidad del territorio en alerta roja. Localidades como Santa Isabel, Jacinto Arauz y Alpachiri han movilizado a numerosos cuarteles de bomberos voluntarios para contener focos que persisten bajo amenaza de reactivación.
CARBAP recordó el trágico antecedente de 2017, cuando el fuego consumió 300.000 hectáreas, y comparó aquel escenario con el actual.
Con casi 100.000 hectáreas ya quemadas en La Pampa, la confederación subrayó que el “control de daños” requerirá un esfuerzo financiero significativo.
Explicaron que “serán necesarias líneas de crédito diferenciales que amerita este tipo de catástrofe para recomponer alambrados, corrales, mangas, etc necesarios para volver a producir normalmente”.
Finalmente, convocaron a los productores afectados a acercarse a sus sociedades rurales locales para informar su situación y coordinar los pasos a seguir ante la emergencia.