El incremento de la temperatura y la humedad ambiental durante los meses de verano favoreció el ciclo reproductivo de diversos ectoparásitos. Según informaron expertos en medicina veterinaria, las pulgas y garrapatas no solo generan molestias cutáneas, sino que actúan como vectores de patologías complejas que afectan la salud general del animal.
El médico veterinario de MSD Salud Animal, Gabriel García, explicó que el pelaje largo en ciertas razas de perros facilita el ocultamiento de estos organismos. El profesional señaló que el lomo, la base de la cola y las orejas constituyen las zonas de mayor vulnerabilidad. García destacó que la prevención debe ser constante, dado que estos parásitos logran sobrevivir en estadios larvarios dentro de los hogares y jardines.
El entorno como reservorio de infección
La mayor parte del problema parasitario no se encuentra sobre el cuerpo del animal. Los estudios técnicos indicaron que solo el 5% de la población de pulgas habita en la mascota, mientras que el resto permanece en forma de huevos o larvas en alfombras, grietas de pisos y vegetación. Por este motivo, la limpieza profunda de los espacios comunes resultó una medida indispensable para interrumpir el ciclo biológico del insecto.
Las recomendaciones incluyeron el lavado frecuente de los textiles donde duermen los animales y el uso de productos específicos para el tratamiento de suelos. Asimismo, el cepillado diario se estableció como una práctica de inspección necesaria, especialmente después de paseos en espacios públicos o zonas con césped. Estas acciones permiten detectar la presencia de parásitos antes de que se produzca una infestación masiva.