Vespoli: el templo de Mar del Plata donde nació el secreto de los sorrentinos

En el corazón de la Perla del Atlántico, la Trattoria Napolitana Vespoli custodia el legado de ser la primera sorrentinería de Argentina. Entre harina y retratos antiguos, este refugio gastronómico mantiene viva una receta familiar que transformó la nostalgia de los inmigrantes en un tesoro culinario irrepetible.

Atravesar el umbral de Vespoli es entregarse a un viaje de ida hacia la cocina de una nonna que nunca conocimos, pero que extrañamos. Las paredes, cargadas de retratos en blanco y negro y ecos de risas antiguas, cuentan la historia de una familia que cruzó el océano con poco más que una tabla de amasar y el nombre de Sorrento grabado en el pecho. Dicen que el aire allí adentro tiene una densidad distinta, una mezcla de harina en suspensión y el vapor denso de la salsa que lleva horas reduciéndose a fuego lento, esperando el encuentro sagrado con la pasta.

El sorrentino de Vespoli es una arquitectura de la abundancia. No es simplemente una pasta; es una medalla de masa fina y resistente que encierra un corazón generoso de jamón y queso, o de espinaca y ricotta, según dicte el humor del día. Al servirlos, bañados en esa salsa “Vespoli” que es un secreto guardado bajo siete llaves, los platos llegan a la mesa como ofrendas. Cada bocado es un recordatorio de que, en un mundo que corre, la paciencia del amasado manual sigue siendo el acto de amor más revolucionario que existe.

La historia comenzó con Don Francisco “Chicho” Vespoli, un inmigrante napolitano que llegó a Mar del Plata con la determinación de los que no tienen nada más que un oficio. En 1978, junto a su familia, abrió las puertas de la trattoria en la calle 3 de Febrero. Sin embargo, el gran hito ocurrió mucho antes de la inauguración del local, en la cocina de su propia casa.

La familia Vespoli sostiene que fueron ellos quienes “inventaron” el sorrentino tal como lo conocemos hoy. Se cuenta que Chicho buscaba una pasta que rindiera más que el ravioli tradicional, algo que tuviera la contundencia de un plato principal en una sola pieza. Inspirado en los sabores de su Sorrento natal, pero adaptado al paladar generoso del Río de la Plata, diseñó un molde circular más grande y alto.

Dato Histórico: Aunque existen disputas sobre el origen (algunos lo sitúan en Buenos Aires o incluso en la propia Italia bajo otro nombre), la Trattoria Vespoli es la única reconocida oficialmente como la “Primera Sorrentinería Argentina”.

Hoy, la Trattoria Vespoli es mucho más que un restaurante: es una institución de la resistencia. En un mundo de sabores plastificados, ellos eligen la fragilidad de la masa fresca y el picado a cuchillo. La historia de Vespoli nos recuerda que la verdadera cocina es una forma de la memoria; que mientras haya una mano dispuesta a amasar y una boca ávida de historia, Sorrento seguirá vivo en esa esquina marplatense donde la felicidad tiene, necesariamente, forma de círculo.

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