Acuerdo Mercosur-UE: las oportunidades y riesgos para las empresas

Con un mercado de 780 millones de personas, el tratado promete aumentar el comercio en un 40%, aunque las empresas enfrentan el desafío de adaptarse a rigurosos estándares de sostenibilidad.

El acuerdo de asociación entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur marca el inicio de una etapa histórica para la integración global. Esta alianza estratégica no solo engloba a una cuarta parte de la economía mundial, sino que proyecta transformar de raíz las relaciones birregionales en un mercado de 780 millones de personas.

Según un informe de la consultora LLYC, el éxito del tratado dependerá ahora de un complejo proceso de ratificación y adaptación técnica que ya está en marcha.

Cifras y flujo comercial: La base del acuerdo

El intercambio entre ambos bloques ya es notable. En 2024, las transacciones de bienes superaron los 111.000 millones de euros, con un equilibrio casi simétrico entre exportaciones e importaciones.

  • Lo que compra Europa: Fundamentalmente productos agrícolas (42,7%), minerales (30,5%) y pulpa de papel (6,8%).

  • Lo que vende Europa: Maquinaria y aparatos (28,1%), productos químicos y farmacéuticos (25%) y equipos de transporte (12,1%).

Oportunidades y riesgos estratégicos

El informe “Entre la apertura y la competitividad” destaca que el acuerdo eliminará o reducirá más del 90% de los aranceles bilaterales. Para el Mercosur, esto implica cerrar la brecha de competitividad en su agroindustria frente a otros mercados.

Para la UE, supone un ahorro anual de hasta 4.000 millones de euros en derechos de aduana. Sin embargo, el camino hacia la plena implementación enfrenta “cuellos de botella” significativos:

  • Sostenibilidad: Las empresas del Mercosur deben ajustarse a estándares europeos rigurosos en trazabilidad y deforestación.
  • Competencia: Sectores sensibles como el textil y calzado en el Mercosur, o el agroalimentario en Europa, sentirán la presión de la apertura arancelaria.
  • Ratificación: La oposición de países como Francia, Polonia o Austria mantiene la incertidumbre. Para agilizar el proceso, se ha propuesto un Acuerdo Interino (iTA) que permitiría aplicar la parte comercial de forma inmediata a partir de este 2026.

Recomendaciones para empresas: ¿qué tienen que hacer?

Para capitalizar este nuevo panorama, Juan Ignacio Di Meglio, director senior de LLYC, asegura que la respuesta estratégica será clave. Las empresas deben abordar los siguientes pasos:

  • Monitoreo del entorno: seguimiento de las dinámicas legislativas y plazos de ratificación.
  • Análisis competitivo: identificación de nuevos nichos de mercado y alianzas estratégicas.
  • Adaptación normativa y operativa: ajuste de procesos productivos para cumplir estándares ambientales y sanitarios.
  • Modernización y sostenibilidad: planificar inversiones en tecnología y exploración de financiación verde.
  • Estrategia de mercado: adaptar la propuesta de valor a las particularidades culturales de cada región.

“El éxito del acuerdo no se definirá únicamente en los Parlamentos, sino en la respuesta estratégica de los actores económicos para convertir esta apertura en inversión e innovación”, concluye Di Meglio.

Nota escrita por:
Te recomendamos...