El Palacio de Hacienda inicia el calendario financiero de 2026 con una parada de alta exigencia. Tras un cierre de año marcado por la desaceleración del índice de precios, el ministro Luis Caputo pone a prueba la confianza del mercado local con una licitación que busca cubrir vencimientos por 9,6 billones de pesos. Esta operación es vital para la estrategia oficial de “secado” de la plaza, ya que el Gobierno necesita asegurar un alto nivel de roll-over para evitar que los pesos excedentes se vuelquen al mercado cambiario o presionen sobre la inflación.
La canasta de instrumentos ofrecida por la Secretaría de Finanzas se centra en las Letras del Tesoro (Lecaps) y bonos ajustados por CER, buscando captar la liquidez de bancos y fondos comunes de inversión. La apuesta del oficialismo es sostener la baja de tasas en línea con el último dato de inflación (2,8% en diciembre), enviando una señal de que el costo de financiamiento del Estado continuará en descenso. En el mercado, los analistas observan con atención si el Tesoro ofrecerá premios adicionales para tentar a los inversores o si se mantendrá firme en su política de tasas reales negativas o neutras.
Esta licitación ocurre en un contexto político particular, marcado por la reciente confirmación de la baja inflacionaria anual al 31,5% y el envío de fondos de emergencia a las provincias por los incendios. La capacidad de Caputo para renovar estos $9,6 billones será interpretada por los operadores como un termómetro de la sostenibilidad del superávit fiscal. Un resultado exitoso le daría oxígeno al Gobierno para encarar los próximos vencimientos de deuda en moneda extranjera, mientras que una adhesión baja obligaría al Tesoro a utilizar sus depósitos en el Banco Central.
El desafío no es menor, dado que el volumen a renovar representa una porción significativa de la base monetaria. Sin embargo, en el Ministerio de Economía confían en que la falta de alternativas de inversión rentables en pesos y el estricto control de la base monetaria empujarán a las instituciones financieras a participar masivamente. El resultado de esta tarde será la primera gran señal económica del año, determinando si el “veranito financiero” que acompañó al cierre de 2025 tiene bases sólidas para extenderse durante el primer trimestre de 2026.