Los carpinchos se quedan en Nordelta por decisión judicial

La Cámara en lo Contencioso de San Martín hizo lugar a un reclamo ambientalista, prohibió nuevas extracciones de animales y consideró que el operativo realizado hace pocos días fue un “error gravísimo” al tratarse de fauna protegida.

La disputa territorial entre los vecinos de Nordelta y la población de carpinchos sumó un nuevo capítulo judicial. La Cámara en lo Contencioso de San Martín falló a favor de la asociación Callejero Casa Quiere y dictaminó que “la recolocación fue un acto prematuro e irracional”.

El fallo detiene de forma inmediata cualquier intento de remover a los ejemplares de su hábitat natural hasta que se cumplan rigurosos requisitos técnicos.

Los magistrados Jorge Augusto Saulquin y Luciano Enrici fueron los encargados de firmar la resolución que prohíbe “cualquier otra recolocación de carpinchos hasta el estudio de impacto ambiental acumulativo”.

Para dar celeridad al caso, la Justicia habilitó la feria judicial y solicitó de manera urgente el informe de la prueba piloto elaborada por las autoridades de aplicación y especialistas.

Un operativo bajo la lupa

La decisión de la Cámara da marcha atrás a una medida previa que autorizaba el traslado de los animales, contradiciendo una cautelar inicial que protegía su permanencia en el área.

El punto de mayor tensión ocurrió en la madrugada del pasado 13 de enero, cuando se retiraron seis ejemplares —tres machos y tres hembras— en un operativo que despertó la indignación de asociaciones ambientales.

Sobre este episodio, los jueces fueron tajantes al calificarlo como un “error gravísimo”.

Remarcaron que los carpinchos “son fauna protegida en el ámbito de la provincia de Buenos Aires”, por lo que cualquier acción que implique desplazarlos debe ser, por norma, “excepcional y fundada”.

Denuncias de irregularidades

El conflicto original se originó debido a que las manadas circulaban por zonas de tránsito vehicular donde la velocidad máxima es de 60 km/h, lo que motivó el inicio de un operativo de control el lunes 12 de enero. Sin embargo, el despliegue no cumplió con los acuerdos previos.

Según denunciaron protectores de la agrupación “La voz de los carpinchos”, los animales habrían sido sedados con dardos y cargados en jaulas sin la presencia de veedores o testigos que pudieran certificar su destino.

Estas grabaciones y denuncias fueron fundamentales para que la Justicia pusiera un freno a lo que ahora considera una gestión deficiente del ecosistema local.

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