La evolución de Bastián, el niño herido el pasado domingo en la zona de “La Frontera” en Pinamar, ha dado un pequeño pero significativo paso hacia adelante. Según el último informe médico emitido por el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata, el paciente logró pasar la noche sin registros febriles y comenzó a realizar respiraciones espontáneas, lo que permitió a los médicos iniciar una reducción paulatina de la asistencia mecánica respiratoria. Aunque permanece en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI), estos indicadores sugieren una respuesta positiva de su organismo tras las cirugías de urgencia.
El accidente ocurrió cuando el vehículo tipo UTI (Utility Task Vehicle) en el que viajaba el menor colisionó de frente contra una camioneta Toyota Hilux en una zona de dunas de libre circulación. El impacto le provocó a Bastián un traumatismo de cráneo grave y diversas fracturas, lo que obligó a su traslado inmediato y una intervención quirúrgica para descomprimir la presión intracraneal. Sus padres, que lo acompañan de forma permanente, han manifestado a través de allegados una cauta esperanza ante esta “mejoría clínica” observada en las últimas horas.
La tragedia ha vuelto a poner en el centro del debate la falta de controles y la peligrosidad de la zona norte de Pinamar. “La Frontera” es un área de propiedad privada pero de acceso público masivo, donde conviven cuatriciclos, motos y camionetas de gran porte sin una delimitación clara de carriles ni normas de seguridad estrictas. El caso de Bastián se suma a una lista de siniestros viales estivales que reabren la discusión sobre la responsabilidad de los adultos al permitir que menores circulen en vehículos de alta potencia sin la protección adecuada.
Desde el punto de vista judicial, la fiscalía a cargo de la causa continúa recolectando testimonios y pericias accidentológicas para determinar la velocidad de ambos vehículos y las condiciones de visibilidad al momento del choque. Mientras tanto, en las redes sociales se ha multiplicado una cadena de oración por la salud del pequeño, cuyo estado moviliza a residentes y turistas de la costa atlántica. Los médicos son claros: las próximas 48 horas serán cruciales para evaluar si la estabilidad se mantiene y si es posible retirar por completo la sedación.
La recuperación de Bastián es hoy la prioridad absoluta, pero el evento deja una herida abierta en la temporada turística. La fragilidad de la vida frente a la imprudencia en el manejo de vehículos todoterreno exige una revisión profunda de los protocolos de seguridad en las playas bonaerenses. Por ahora, el silencio de la terapia intensiva se rompe con una noticia alentadora: el pequeño guerrero está dando sus primeras señales de lucha propia por la vida.