La salida de Paul Starc de la Unidad de Información Financiera (UIF) generó un fuerte ruido en el sistema bancario, donde se temía que la reglamentación de la Ley de Inocencia Fiscal quedara en un limbo administrativo. Sin embargo, desde el Palacio de Hacienda se apuraron en aclarar que el texto ya fue girado a Presidencia y que su publicación en el Boletín Oficial es inminente. El objetivo político es claro: el Gobierno necesita que los “dólares del colchón” comiencen a fluir hacia el mercado de capitales doméstico para reducir la exposición a los mercados internacionales y facilitar el rollover de la deuda.
El trasfondo de la renuncia de Starc revela una tensión técnica de fondo. El ex titular de la UIF mantenía reparos sobre la norma, advirtiendo que una implementación demasiado laxa podría colisionar con los estándares del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) contra el lavado de dinero. Esta resistencia generaba una “zona gris” para los bancos, que se veían obligados a emitir Reportes de Operaciones Sospechosas (ROS) ante depósitos no declarados, desalentando el ingreso de capitales. Con la firma de la reglamentación por parte de Milei, el Gobierno busca unificar criterios y dar seguridad jurídica a las entidades financieras.
Para Javier Milei, esta ley es una pieza maestra en su estrategia de soberanía financiera. Al potenciar el mercado local, el Presidente apuesta a que el ahorro de los argentinos sea el que financie al Estado y a las empresas, bajando el riesgo país y la vulnerabilidad ante crisis externas. Según datos del INDEC, existen más de USD 276.000 millones fuera del sistema, una cifra que excede largamente las necesidades de financiamiento del país. “A los mercados les vamos a poder pagar y vamos a poder bajar esa exposición”, afirmó el mandatario, confiado en que la performance fiscal actual actuará como garantía.
La urgencia del Gobierno también responde a la presión de los contribuyentes. Ya existen más de 20.000 inscriptos en el nuevo régimen de Ganancias que aguardan la vigencia de la norma para regularizar su situación. Tras superar el exigente vencimiento de deuda de enero, la Casa Rosada ve en esta ley la llave para “oxigenar” la economía real. Ahora, la pelota está en el terreno de Olivos: la publicación del decreto reglamentario marcará el inicio formal de una apuesta que pretende transformar el ahorro privado informal en el motor del mercado doméstico.