Cada 25 de enero, el monolito ubicado en la entrada de Pinamar se convierte en el epicentro de un ejercicio de memoria colectiva. Allí, frente a la terminal, familiares de José Luis Cabezas, la Asociación de Reporteros Gráficos (ARGRA) y el Sindicato de Prensa bonaerense se reunieron una vez más para exigir que el olvido no gane la pulseada. El acto, cargado de emoción y compromiso, recordó la figura de un profesional cuya única “falta” fue retratar el rostro oculto del poder en la Argentina de los años 90: el del empresario Alfredo Yabrán.
El asesinato de Cabezas en 1997 representó el ataque más violento a la libertad de expresión desde el retorno de la democracia en 1983. La brutalidad del hecho —un secuestro, dos disparos en la nuca y el incendio del vehículo con su cuerpo dentro en la cava de General Madariaga— buscó ser un mensaje disciplinador para todo el periodismo. Sin embargo, el efecto fue el inverso. La consigna “No se olviden de Cabezas” se transformó en una bandera de lucha que unificó a la sociedad civil en el reclamo por una justicia que, aunque llegó con condenas, dejó el sabor amargo de la libertad condicional temprana para los culpables.
En la Ciudad de Buenos Aires, el homenaje se replicó frente al Congreso de la Nación. Colegas reporteros gráficos realizaron un “camarazo”, elevando sus equipos de trabajo al cielo en señal de respeto y vigilia. Durante la ceremonia, se destacó cómo la labor de Cabezas permitió desarticular una red de complicidades que involucraba a fuerzas de seguridad y al poder político-económico. Para las nuevas generaciones de periodistas, su historia es un recordatorio de la responsabilidad ética y el riesgo que conlleva la búsqueda de la verdad en entornos de corrupción estructural.
Gladys Cabezas, hermana del fotógrafo y principal impulsora de la causa, subrayó durante el acto la importancia de mantener viva la memoria para que hechos de esta magnitud no se repitan. “José Luis está en cada colega que sale a la calle con su cámara”, expresó ante los presentes. El legado del reportero gráfico de Perfil trasciende el ámbito judicial; su nombre es hoy el estandarte del Día Nacional del Reportero Gráfico, instituido por ley en homenaje a su trayectoria y a su sacrificio en el ejercicio del oficio.
A casi tres décadas del crimen, la figura de José Luis Cabezas permanece intacta como un símbolo de la resistencia ante la impunidad. Su mirada, capturada en aquel autorretrato que recorrió el mundo, sigue interpelando a las instituciones y a la sociedad argentina. En un contexto donde la labor informativa enfrenta nuevos desafíos tecnológicos y presiones políticas, el homenaje de este 2026 reafirma que el compromiso con la verdad es, ante todo, un acto de coraje ciudadano que el paso del tiempo no puede borrar.