El fallecimiento de Roberto “Beto” Pianelli ha generado una profunda conmoción no solo en los túneles del subte porteño, sino en todo el arco político y gremial del país. Referente indiscutido de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP), Pianelli fue el arquitecto de la separación de los trabajadores del subte de la tradicional Unión Tranviarios Automotor (UTA), logrando la personería gremial para los “Metrodelegados” tras años de lucha judicial y medidas de fuerza.
Pianelli fue un dirigente que supo combinar la acción directa con la formación política. Bajo su conducción, el gremio no solo peleó por paritarias, sino que puso en la agenda pública temas críticos como la presencia de asbesto en las formaciones y la necesidad de reducir la jornada laboral por insalubridad. Su figura trascendió la defensa sectorial para convertirse en un actor de consulta dentro de la CTA de los Trabajadores, donde mantenía una estrecha alianza con Hugo Yasky y otros referentes del sindicalismo combativo.
Desde distintos sectores de la política, especialmente del ámbito del progresismo y la izquierda, destacaron su coherencia y su capacidad de organización. “Beto” era un habitué de las asambleas en las cabeceras de línea, donde su oratoria pausada pero firme lograba amalgamar reclamos que a menudo ponían en jaque la circulación en la Ciudad. Su muerte ocurre en un momento de redefinición del sistema de transporte, donde los Metrodelegados continúan reclamando por la modernización de la flota y el cuidado de la salud de los operarios.
La partida de Pianelli deja un interrogante sobre el futuro de la conducción de la AGTSyP. El gremio deberá ahora enfrentar un proceso de transición en un contexto de tensiones con la empresa concesionaria Emova y con el Gobierno porteño. Sin embargo, su impronta —basada en la democracia sindical y el protagonismo de las bases— parece haber echado raíces profundas en los talleres y andenes de las seis líneas de subte.
Su legado será recordado como el de un trabajador que entendió que el subte no es solo un medio de transporte, sino un espacio de disputa por los derechos humanos y laborales. En las próximas horas se esperan homenajes en diversas estaciones, donde sus compañeros de toda la vida le darán el último adiós al hombre que, durante más de dos décadas, fue la voz más potente bajo el asfalto porteño.